Alrededor del mundo y desde épocas milenarias, además de la griega Afrodita, una de las máximas representantes de las deidades del amor -a quien también se le consideraba diosa de la belleza, el deseo, la lujuria, el sexo y la reproducción-, han existido distintos seres divinos por medio de quienes se ha representado y venerado al amor: una fuerza presente en la cosmovisión de todas las culturas, que rige más allá de la eterna pugna entre el bien y el mal.

Desde sus múltiples acepciones, ya sea romántico, erótico/reproductivo, existencialista o espiritual, cada una de las dimensiones amorosas refleja la concepción de los pueblos respecto a algunos preceptos como el apego, la sexualidad, la fertilidad, feminidad y masculinidad, el matrimonio e incluso la belleza.
EROS
Este dios alado de origen griego es a menudo fiel acompañante de su madre: Afrodita, a quien tuvo con Ares (dios de la guerra). Responsable de despertar la pasión amorosa entre los mortales a quienes ‘flechaba’, se le conoce también bajo la representación de Cupido. Así, este joven con los ojos vendados, suele portar un arco de plata y un carcaj con flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocan el enamoramiento inmediato, y otras de plomo con plumas de búho que ceden a la indiferencia. De ahí la famosa frase de que “el amor es ciego”.

Según una de sus leyendas, Afrodita –celosa de la hermosura de Psique–, pidió a Eros que enamorara a esta última del hombre más feo del mundo. No obstante, al obedecer al encargo de su madre, se enamoró perdidamente de Psique y la llevó a vivir con él. Celosas de su felicidad, las hermanas de Psique le hacen dudar de tal amor y, tras aconsejarle que lo mate, él se alejó al darse cuenta de la traición. Para recuperarlo, Psique recurrió a Afrodita, quien le pidió realizar peligrosos desafíos, entre ellos bajar al inframundo; al enterarse, Eros olvidó sus heridas y huyó para casarse con Psique, quien fue convertida por Zeus en una diosa inmortal.
IXCHEL
La multifacética diosa maya del amor también lo es de la sexualidad, la Luna, la gestación, la feminidad y la fertilidad, la medicina, el agua, el arcoíris, la tierra, la noche, la pintura y los textiles, por mencionar algunas de sus atribuciones, a quien comúnmente se le representa junto a un conejo. En tiempos prehispánicos, uno de sus más grandes templos sagrados se estableció en Isla Mujeres, lugar que debe su nombre a la gran cantidad de ofrendas en formas femeninas que los españoles encontraron en ella al descubrir el lugar; asimismo, otro de sus sitios de adoración más importantes fue Xcaret.


Representada en su faceta de luna creciente como una mujer joven que genera vida, o como una anciana –en su papel de diosa vieja (menguante)–, cuenta con una cara destructiva que también le confiere el poder de quitar la vida a través de inundaciones, enfermedades y maldiciones. Enamorados desde la primera vez que se vieron, se casó con el dios Itzamná, hijo del creador del mundo entero, con quien procreó 13 hijos. Pero la belleza de ‘Itzel’ atrajo a otro joven, quien mató a Itzamná en un duelo por ella; al ver a su amado muerto, ésta encomendó su alma a una de sus hermanas y, acto seguido, se suicidó.
CUPIDO (Amor)
El dios del deseo amoroso romano, hijo de la diosa del amor (Venus) y el dios de la guerra (Marte), es el equivalente a Eros, por lo que iconográficamente también aparece con una venda en los ojos, armado de arco y flechas. Como el Cupido original, comenzó a ser representado bajo la figura de un niño desde el Renacimiento, con características de querubines y ángeles, criaturas que en la concepción católica están destinadas a proteger a los humanos. Más tarde, este tierno ser se convirtió en la imagen comercial del conocido Día de San Valentín.
Hace más de un milenio y medio, en la antigua Roma se llevaba a cabo la celebración de ‘lupercalia’: una fiesta dedicada a la fertilidad, en honor a la loba que amamantó a Rómulo y Remo. No obstante, con el fin de terminar con dicha fiesta pagana, en el año 496 d.C. (dos décadas después de la caída del Imperio Romano de Occidente), el papa Gelasio instauró el 14 de febrero como un día especial en memoria de San Valentín: sacerdote que murió decapitado tras desoír las órdenes del emperador Claudio II y unir en matrimonio a muchos soldados de manera secreta, a quien proclamó patrón de los enamorados.

FREYA
La diosa nórdica del amor, la fertilidad, la lujuria y la belleza, fue hija de Njörd -dios del mar y la náutica- casado con su hermana Skadi (o Nerthus), diosa del invierno. De una belleza y elegancia inusuales, solía encabezar a las valkirias: divinidades femeninas menores que servían en la guerra bajo el mando de Odín, quienes reclutaban a los más heroicos caídos en batalla para convertirlos en espíritus guerreros que ayudarían a los dioses en la batalla del fin del mundo (Ragnarök). Así, Freya exigía la mitad de estos vikingos muertos, a quienes llevaba a su palacio para convertirlos en sus amantes, aunque su favorito fue su propio hermano: Frey.

Portadora del Brisingamen: un famoso collar de oro que representa el sol y el paso del día a la noche, una de sus leyendas narra que la hermosa diosa ofreció grandes cantidades de oro a los enanos que resguardaban dicha joya en una cueva. Sin embargo, los seres pidieron un pago muy diferente por él: que Freya pasara una noche con cada uno. Tras enterarse, Odín ordenó a Loki quitarle el collar, con la intención de exigir la misma recompensa que los enanos pero, tras encararla, tuvo que devolverle el Brisingamen sin que su petición se concretara.

BES
También conocido como el Señor de Nubia, al dios egipcio del amor, el matrimonio y la fertilidad, se le relaciona igualmente con el placer sexual, lo bueno de las cosas y el bienestar; por su parte, a su esposa Beset se le responsabiliza de curar las enfermedades afines a la fertilidad. Aunque se dice que Bes en realidad es de origen es africano, el culto que le veneraba se extendió por el Mediterráneo, llegando hasta las islas de Bes (hoy Ibiza), cuyo nombre está inspirado en él. De ahí que tanto la zona geográfica como la deidad sean considerados símbolos de la música, el baile y la libertad sexual.

Personificado como un alegre genio enano que toca diversos instrumentos y sacando la lengua -para ahuyentar a los malos espíritus tanto con este gesto burlón como con la música-, de frondosa barba y melena, por lo general luce desnudo y con genitales de grandes proporciones, apariencia que para muchos resulta un tanto grotesca. Dado que no tiene similitud con alguna otra deidad egipcia, donde incluso ha sido considerado como un extranjero, la peculiaridad de su figura es tal, que ha sido adorado por distintas civilizaciones, entre ellas la romana, la fenicia y persa.

PARVATI
Como la diosa madre hinduista, simboliza la fertilidad-feminidad, el amor y la devoción, a quien se le conocen más de un centenar de personificaciones y miles de nombres. Hija del rey Hivaman y la reina Mena -provenientes de los Himalayas-, en dicho origen se constituye su blancura (pureza) e infinita amabilidad. Por lo general se le percibe de manera conjunta a su esposo: Shiva, el ‘oscuro’ dios de la destrucción y la renovación. Padres de Ganesha y Skanda, existen como una misma deidad: Parvati como la energía cósmica (prakriti) y Shiva la conciencia (purusha); es decir, la materia y el espíritu que conforman y equilibran el Universo, por lo que suelen ser representados en diversas formas de unión sexual.

Como reencarnación de la diosa Sati (primera esposa de Shiva), Parvati también es considerada como el origen de todas las diosas, por lo que suele adoptar diferentes formas iconográficas, entre ellas las de Kali (diosa de la destrucción y la violencia, es una mujer de piel azul oscuro -o negra-, parada sobre Shiva y con 4 brazos); Durga (diosa protectora de 8 brazos, con los cuales sostiene diversas armas y una flor de loto); Shaki (representa la energía para todos los seres vivos); Chandi (de piel oscura y montando un león, representa el poder de esta diosa) o Devi (el nombre propio de las deidades femeninas), entre otras.



