Cerca de la una de la tarde voy llegando al puente de Necaxa. Enfilo rumbo a Xicotepec para acompañar a los familiares de Juan Manuel García Castillo en su duelo. Albert Aranda me va guiando con mensajes de WhatsApp. También me recomienda estacionar el carro a un costado del campo deportivo, pues la calle Fuerte de Guadalupe, donde lo están velando, es muy estrecha. En la mañana, por un estado de Facebook de Mario Alberto Mejía me enteré de la muerte de Juan Manuel. Mientras mi hijo maneja voy hilvanando algunos recuerdos.
Recuerdo que Juan Manuel fue presidente municipal de Pahuatlán encabezando un grupo de jóvenes que buscaban un cambio en las maneras de elegir gobernantes. Entre otros estaba Ercilio Guzmán, Miguel Eloín y Gerardo Aparicio.
Luego estuvimos trabajando juntos en la campaña para diputado federal por el distrito de Huauchinango de Cándido Pérez Verduzco. Juan Manuel era un excelente orador. Su voz grave, mesurada, vehemente y una gran chispa verbal lo hacían conectar con el público.
Pasamos por Dos Caminos y veo, nostálgico, la desviación que va para Chicontla…
Por eso me acuerdo que Juan Manuel también trabajó en el Instituto Mexicano del Café (INMECAFE) donde se convirtió en líder de los trabajadores.
Llegamos a Xicotepec, pasamos el campo deportivo y doblo a la derecha como me lo indicaron.
El 16 de diciembre de 2020 en una de las primeras reuniones que convoqué para platicarles el proyecto de la antología nos reunimos en Patoltecoya. Y ahí llegó Juan Manuel, junto con el profesor Audberto Trinidad Solís, de Xicotepec. Edson Lechuga, de Pahuatlán, Noemí Garrido, de Zacatlán, Antonio Madrid y yo.

Estacionamos el coche cerca de un templo evangélico. De ahí caminamos por la calle Fuerte de Guadalupe hasta encontrar la casa marcada con el numero 112. Hay vecinos sentados afuera y coronas de flores. Alguien se acerca y nos recibe.
Ingresamos a la casa. Me persigno ante el féretro. Estamos de pie un momento y nos ofrecen asiento. Distingo a sus familiares y me acerco dando las condolencias. El maestro Conrado Ferrari, que está con ellos, muy atento les dice:
- Era amigo de su padre. Se reunían para escribir. Andrade coordinó el libro de “El cuartillo”; por el cuento de tu papá le dieron ese título a la antología.
El 22 de septiembre de 2023, cuando hicimos la presentación de la Antología de Narradores del Estado de Puebla, Juan Manuel tuvo oportunidad de leer las primeras líneas de su cuento, El cuartillo, teniendo a su lado un cuartillo lleno de maíz.

Una de ellas, Marlen, me reconoce y me presenta a sus hermanos: Alfredo, el mayor, Magali y Tania. Les comento que las vi en Cholula, cuando Mario Alberto y Bety Meyer presentaron el libro de su papá “Andares”.
Ese día, 22 de septiembre de 2024, en Cholula, al terminar la presentación donde estuvieron muchos de sus amigos que llegaron de México, Puebla y Pahuatlán, Juan Manuel se mostraba muy contento. Había logrado convocar a un buen número de invitados para presentar su libro Andares. Un trío toco huapangos y mientras él se dedicaba a autografiar los libros, sus familiares nos sirvieron mezcal y nos convidaron unos tamales de chicalas riquísimos.

Me acomodo otra vez en una silla. De algún aparato se oye un huapango que Juan Manuel llevaba en las venas: Adiós Pahuatlán querido, ya me despido de ti…
En las dos paredes, de color verde, hay dos cuadros enormes con figuras de papel amate de San Pablito, símbolos de la región donde creció Juan Manuel.
Una de las hijas y el maestro Ferrari se ponen a bailar cuando “se hace la rueda del guajolote”. -En paz descanse-, dice Ferrari cuando termina el Baile de los enanos.
Magali se acerca al ataúd. No se puede contener y rompe en llanto. Su voz se quiebra:
- Te llevaremos a tu pueblo como nos pediste. Cumpliremos tu última voluntad. Cuando el dolor nos duele en el alma, tenemos que expresarlo de algún modo
Otras personas se levantan y bailan el Xochipitzauatl.
Siguen llegando vecinos a expresar sus condolencias. Algunos traen veladoras, café, azúcar, flores; otros, abrazos llenos de cariño y condolencias…
Y mientras se hacen los preparativos para hacer el traslado del cuerpo y de las flores.
Cuando llegué saludé a Leonel Quiroga y vi que recién llegaba Daniel Arturo Islas. Albert ya estaba acompañando. Somos algunos narradores que participaron en la antología El cuartillo.

Escucho la canción “Flor sin retoño” y entonces soy yo el que se pone melancólico. Sembré una flor, sin interés.… Esa canción la cantaba mi mamá para recordar a mi papá. Veo el féretro y la emoción me arropa. Esa flor ya no retoña, tiene muerto el corazón…
En ese momento llega Tomás Martínez Roldán, quien fue presidente municipal de Chiconcuautla, en la época que Juan Manuel lo fue de Pahuatlán. Afligido, me dice: Venimos a despedir al amigo. ¡Que Dios lo tenga en su gloria!

Albert me comenta que Juan Manuel estuvo internado en Puebla. Pero pidió que lo trajeran a su casa en Xicotepec. Un cáncer terrible acabó con su vida.
Es hora de despedir al cuerpo para llevarlo a Pahuatlán, el pueblo que tanto amó…

