Un brote de meningitis meningocócica ha encendido las alertas sanitarias en el sureste de Reino Unido, donde las autoridades han confirmado al menos 27 casos —15 de ellos verificados— y la muerte de dos jóvenes, en un episodio que el propio Gobierno británico ha calificado como “sin precedentes”.
El foco principal del contagio se sitúa en la Universidad de Kent, en la ciudad de Canterbury, un campus con cerca de 18.000 estudiantes que se ha convertido en el epicentro de una respuesta sanitaria de urgencia.
La UK Health Security Agency ha vinculado la mayoría de los casos a la discoteca Club Chemistry, un popular punto de encuentro estudiantil donde alrededor de 2.000 personas acudieron entre el 5 y el 7 de marzo. El contacto estrecho en este tipo de espacios —besos, compartir bebidas o dispositivos electrónicos— ha sido señalado como un factor clave en la rápida propagación de la enfermedad.
Las víctimas mortales son una estudiante de 18 años y un universitario de 21, ambos parte del grupo más vulnerable a este tipo de infección bacteriana, que afecta a las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal y puede evolucionar con rapidez si no se trata a tiempo.
En respuesta, las autoridades han desplegado una campaña de vacunación masiva contra la meningitis tipo B en el campus universitario, además de distribuir antibióticos preventivos entre estudiantes y personas que hayan estado en contacto con posibles contagios. El Gobierno ha instado a quienes acudieron al local nocturno en los días señalados a identificarse y recibir tratamiento.
El brote ha trascendido las fronteras británicas. Las autoridades sanitarias de Francia confirmaron un caso vinculado a la universidad inglesa, aunque el paciente se encuentra estable.
El ministro de Sanidad, Wes Streeting, advirtió ante el Parlamento que se trata de una cepa bacteriana más agresiva de lo habitual y subrayó la importancia de la detección temprana. Mientras tanto, el primer ministro, Keir Starmer, ha reforzado el llamado a la responsabilidad individual para contener la propagación.

