La Casa Blanca confirmó que Donald Trump analizará con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, la posible salida de Estados Unidos de la Alianza Atlántica, en una reunión prevista en el Despacho Oval. El encuentro se produce en un contexto internacional marcado por recientes tensiones en Oriente Próximo y cuestionamientos sobre el papel de los aliados europeos.
De acuerdo con la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, el mandatario considera que la OTAN “falló” en un momento clave, al no respaldar plenamente la estrategia estadounidense frente a Irán. Trump ha intensificado sus críticas hacia varios países miembros, a quienes acusa de limitar el uso de sus bases militares y de no asumir un rol activo en decisiones estratégicas, lo que ha profundizado las diferencias dentro del bloque.
La reunión ocurre apenas un día después de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, lo que añade presión a una alianza que enfrenta cuestionamientos sobre su cohesión. En este escenario, Rutte buscará mantener el diálogo con Washington y evitar un deterioro mayor en la relación, en encuentros que también incluyen al secretario de Estado, Marco Rubio, y al jefe del Pentágono, Pete Hegseth.
Las tensiones no son nuevas. Desde su regreso al poder, Trump ha reiterado su intención de reducir el compromiso militar en Europa y ha exigido mayor gasto en defensa a los aliados. Incluso, desde el propio gobierno estadounidense se ha planteado revisar la utilidad de la OTAN si no existe una mayor cooperación estratégica.
Aunque la eventual salida de Estados Unidos requeriría el respaldo de dos tercios del Congreso, el solo planteamiento refleja uno de los momentos más delicados para la alianza en décadas, en medio de un entorno geopolítico cada vez más incierto.

