Un encuentro de hockey escolar terminó en tragedia este lunes cuando una ráfaga de disparos interrumpió el juego dentro de una pista de hielo repleta en Rhode Island, dejando al menos dos personas muertas y tres heridas de gravedad, de acuerdo con la policía.
El presunto atacante, identificado como Robert K. Dorgan, quien también utilizaba el nombre de Roberta Esposito, se suicidó tras abrir fuego, informó la jefa policial de Pawtucket, Tina Goncalves. De manera preliminar, investigadores señalaron que el tirador habría dirigido los disparos contra familiares, aunque la relación exacta con las víctimas sigue bajo análisis.
El incidente ocurrió en el Lynch Arena, en Pawtucket, alrededor de las 2:30 p.m., mientras se disputaba el inicio del primer período entre equipos conformados por estudiantes de varias escuelas.
Imágenes del servicio de transmisión juvenil LiveBarn, difundidas por WJAR, muestran a jugadores y entrenadores buscando protección tras escucharse al menos una docena de detonaciones. Algunos adolescentes saltaron al hielo para escapar hacia los vestidores por una puerta opuesta, mientras otros corrían desde los banquillos.
En las gradas, un asistente intentó desarmar al atacante. El senador Jack Reed señaló que esa intervención pudo haber contribuido a que el episodio concluyera con rapidez. Goncalves calificó la acción como decisiva para contener la tragedia.
Las tres personas heridas permanecen en estado crítico en el Hospital de Rhode Island, el mismo centro que atendió a víctimas del tiroteo registrado en diciembre en la Brown University, ubicado a pocos kilómetros al sur.
Funcionarios escolares confirmaron que los disparos involucraron a espectadores y que ningún estudiante resultó herido. El superintendente Joseph B. Goho, de North Providence, indicó que información preliminar sugiere la posible participación de padres de alumnos. Coventry y Saint Raphael Academy informaron que todos sus estudiantes fueron localizados sanos y salvos.
El gobernador Dan McKee confirmó la colaboración de la Policía Estatal y de agencias locales. También acudieron agentes del Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives para apoyar la investigación.
Legisladores estatales y federales condenaron lo ocurrido. El senador Sheldon Whitehouse lo calificó como “más horror innecesario para los niños”, mientras que el representante Gabe Amo lamentó que una celebración deportiva terminara en tragedia.
De acuerdo con el Archivo de Violencia con Armas de Fuego, este hecho representa el tiroteo masivo número 41 en Estados Unidos en los primeros 47 días del año.
La policía continúa reconstruyendo la secuencia de los hechos para esclarecer el móvil y la relación entre el agresor y las víctimas.

