El primer ministro británico, Keir Starmer, evalúa el posible despliegue de tropas en Groenlandia, en respuesta a los crecientes temores de seguridad del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insistido en la importancia estratégica del territorio ártico frente a la presencia de Rusia y China.
Fuentes de Downing Street, citadas por The Independent, indicaron que Starmer comparte la preocupación sobre la “creciente agresión” rusa en el Alto Norte y la necesidad de fortalecer la seguridad euroatlántica. Los funcionarios británicos se encuentran en diálogo con aliados europeos, incluyendo Alemania y Francia, para evaluar la viabilidad de un despliegue militar conjunto bajo el marco de la OTAN.
Los planes aún están en una fase inicial y podrían incluir soldados, buques de guerra y aviones, así como ejercicios limitados, intercambio de inteligencia y desarrollo de capacidades. Según las fuentes, también se contempla una redistribución del gasto en defensa para garantizar la protección de la isla.
La iniciativa británica busca ofrecer una respuesta estratégica a las amenazas geopolíticas en el Ártico y mantener estabilidad en la región, cuya relevancia ha crecido por su ubicación y los recursos estratégicos que posee.
Este posible despliegue subraya la creciente atención internacional sobre Groenlandia, que se ha convertido en un punto clave en la competencia geopolítica entre Estados Unidos, Rusia y China, y refleja la coordinación transatlántica en materia de seguridad y defensa.

