Los aliados de Estados Unidos descartaron este lunes enviar buques al estrecho de Ormuz, rechazando la petición del presidente Donald Trump de apoyo militar para mantener abierta esta ruta estratégica para el transporte de crudo.
Trump hizo el llamado tras los ataques de Irán con drones, misiles y minas que han cerrado de facto el canal, por donde circula una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Sin embargo, países de la OTAN mostraron cautela ante un posible enfrentamiento con Teherán. Boris Pistorius, ministro de Defensa de Alemania, declaró desde Berlín: “¿Qué espera (…) Donald Trump que hagan uno o dos puñados de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que no pueda hacer la poderosa Armada de Estados Unidos? Esta no es nuestra guerra“.
El portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius, enfatizó que la confrontación no involucra a la OTAN y que Washington no solicitó ayuda europea al inicio del conflicto.
Aunque algunos aliados consideran medidas limitadas, la Unión Europea evalúa modificar el mandato de su misión naval “Aspides”, que actualmente protege los buques en el mar Rojo, para incluir el estrecho de Ormuz, según la jefa de política exterior, Kaja Kallas. Sin embargo, Grecia, que lidera Aspides, restringirá su participación al mar Rojo, afirmó Pavlos Marinakis.
China mantiene diálogos con todas las partes para reducir tensiones, mientras Reino Unido plantea un plan colectivo con aliados para garantizar la libertad de navegación, aclarando que no implica involucrarse en un conflicto mayor.
Otros países europeos descartaron la intervención directa: España no tomará medidas que agraven la situación, y Matteo Salvini, viceprimer ministro italiano, aseguró que enviar buques militares a la zona equivaldría a entrar en guerra.
En conjunto, los aliados de Estados Unidos muestran una combinación de cautela y disposición limitada, priorizando la desescalada del conflicto y evitando comprometerse militarmente en la región.

