Nick Reiner, hijo del cineasta Rob Reiner y de la fotógrafa Michele Singer Reiner, se declaró no culpable este lunes de los cargos por el presunto asesinato de sus padres durante una audiencia en un tribunal del centro de Los Ángeles. El joven de 32 años enfrenta dos cargos de asesinato en primer grado, con agravantes por homicidio múltiple, que podrían hacerle elegible a cadena perpetua sin libertad condicional o a la pena de muerte según la legislación de California.
El crimen ocurrió en la madrugada del 14 de diciembre de 2025 en la residencia familiar ubicada en el exclusivo barrio de Brentwood, donde la pareja fue encontrada apuñalada. Según reportes, fue la hija de la pareja quien descubrió los cuerpos luego de que una masajista alertara que nadie respondía en la casa. Nick Reiner fue detenido un día después, tras ser localizado cerca de una gasolinera luego de haberse registrado en un hotel de Santa Mónica.
Durante la audiencia, Reiner compareció con un uniforme penitenciario color canela y el cabello rapado, limitándose a responder afirmativamente cuando el juez le consultó si comprendía su derecho a un juicio rápido, lo que permitirá que el proceso se prolongue más allá del plazo habitual. La lectura formal de cargos se había programado originalmente para el 7 de enero, pero fue aplazada tras la salida de Alan Jackson, abogado penalista que previamente representó a figuras como Harvey Weinstein y Kevin Spacey. Actualmente, la defensa está a cargo de Kimberly Greene y el acusado permanece en prisión sin derecho a fianza.
El caso ha tomado relevancia mediática no solo por la notoriedad de las víctimas, sino también por el historial de salud mental y adicciones de Nick Reiner. Fuentes cercanas indican que el acusado fue diagnosticado con esquizofrenia y que se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico severo al momento del crimen. Además, se han reportado modificaciones recientes en su medicación, un factor que la defensa podría utilizar para plantear la alegación de “no culpable por razón de locura”, opción legal que en California solo procede si se demuestra que el acusado no comprendía la naturaleza de sus actos ni podía distinguir entre el bien y el mal.
La fiscalía aún no ha presentado el cuerpo principal de pruebas que sostendrán la acusación, aunque los detalles iniciales y las circunstancias del arresto han generado un debate público sobre el manejo de casos judiciales que involucran trastornos mentales. La próxima audiencia clave está programada para el 29 de abril, donde se evaluará si existen pruebas suficientes para llevar a Nick Reiner a juicio.
Este caso, considerado uno de los más mediáticos de los próximos meses, expone además la complejidad del sistema de justicia penal de California frente a acusados con historial de problemas psiquiátricos y consumo de drogas, y mantiene a la opinión pública atenta a cómo se desarrollará la estrategia de la defensa y el posible rumbo de la acusación.

