Publicado originalmente por Elena San José en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:
Los directores, Patricia Riggen y Gabriel Ripstein, conversan en exclusiva con EL PAÍS sobre los entresijos de la serie de Netflix que se encuentra en fase de escritura: “Queremos que sea transgresora, divertida y moderna”.
Todo el mundo cree saber cómo fue la pareja mexicana más célebre de la historia y, quizá por eso, también se trate de dos personajes profundamente desconocidos. Mucho antes de ocupar el podio de los artistas consagrados para la posteridad, Frida Kahlo y Diego Rivera fueron una mujer y un hombre que se amaron, se odiaron, se acompañaron y se usaron mutuamente, con sus luces y sus sombras. Netflix se ha propuesto retirar, una a una, todas las capas que cubren a los artistas como si se tratara de llegar al corazón de esa cebolla, y prepara una serie que indaga en la tormentosa historia de amor de los dos pintores. “Queremos que sea muy traviesa, muy transgresora, divertida y moderna”, dicen los directores de la producción, los mexicanos Patricia Riggen y Gabriel Ripstein, que conversan en exclusiva con EL PAÍS.
La ficción se encuentra todavía en fase de escritura y no tiene fecha de rodaje, pero los responsables de llevarla a buen término tienen algunas cosas claras: “No queremos caer en el acartonamiento de una historia de época, en un México mágico, o caer en lo obvio. Eso ya se ha contado”, apunta Ripstein. “El mundo que ellos habitan, al final del día, es muy carnal, muy sensorial. Está llenísimo de música, de trago, de sexo, de pasión”, enumera. Entre otras cosas, los directores buscan conectar con un público joven que quizá solo haya visto a Frida Kahlo en las camisetas, tazas y bolsas que inundan los estantes de las tiendas dentro y fuera del país. En definitiva, quieren apartarse del cliché. “El hecho de que sea una serie y no una película nos ofrece un canvas amplísimo para salirnos de lo que todo el mundo sabe”, agrega Riggen.
Para la directora es especialmente interesante abordar la historia de ella, “que no fue verdaderamente reconocida en vida”. “Su trabajo artístico se expuso al final de su vida una sola vez”, lamenta. “Era una joven divertidísima. Tenía un sentido del humor increíble y fue siempre disruptiva, pero crece en una época muy particular, bajo la sombra de un hombre gigante. Diego Rivera era el pintor más famoso de México”, señala. Esa sombra no se alargará sobre esta historia, que busca un balance entre los dos artistas: el símbolo del muralismo mexicano y el icono pop, cuya trayectoria se acerca a la tradición surreal. “Es una dupla bastante compleja, divertida y macabra. Bastante genial”, apostilla su colega, al que le interesa retratar a un hombre en la crisis de la mediana edad, que profesionalmente está en la cúspide, pero que a nivel personal todo se le está desmantelando, y a una jovencita contestataria que está teniendo que tomar una serie de decisiones tras ver sus planes truncados por un accidente. El hilo conductor será la vibra sentimental de la pareja: “Cómo se complementan, cómo se necesitan, cómo se detestan, se lastiman o se aman”. Su toxicidad, en los términos que se utilizan hoy.
El equipo de la plataforma está investigando en los diarios, las cartas y las fotos, cualquier material que pueda llevarlos hasta la intimidad de estos dos personajes que todavía no tienen actores que los encarnen. “Pienso que no vamos a tener problema en encontrar a Frida, porque creo que hay muchísimas actrices mexicanas con muchísima fuerza. Diego es un gran reto, porque casi no hay hombres que se parezcan a él hoy en día. Es un hombre enorme, con características físicas muy específicas”, reflexiona Patricia Riggen, que cree que en el caso de él van a tener que hacer un trabajo de caracterización más profundo para lograr aproximarse.
De fondo se levanta el México posrevolucionario que despegaba y atraía las miradas de todo el mundo. Algo parecido, en realidad, a lo que ocurre hoy. “Llevo 20 años viviendo en Estados Unidos y, de repente, todo el mundo quiere viajar ahora a México”, dice Patricia Riggen, residente en Los Ángeles y directora de las películas La misma luna (2007) y Lemonade Mouth (2011). Riggen también dirigió en 2015 la película Los 33, que cuenta la historia de los mineros chilenos atrapados en una mina durante 69 días, protagonizada por Antonio Banderas y Juliette Binoche, y ha trabajado en la pequeña pantalla en series como Tom Clancy’s Jack Ryan.
Su compañero, Gabriel Ripstein, debutó como director en 2015 con la película 600 millas, premiada en la Berlinale y seleccionada por México para hacer la carrera hacia los Oscar. Destaca, además, como productor, por los largometrajes El coronel no tiene quien le escriba (1999), dirigida por su padre, el también director Arturo Ripstein, y Chronic (2015). Ambas compitieron por la Palma de Oro en el Festival de Cannes, en la que Chronic se alzó con el galardón a mejor guion.
El proyecto en el que se embarcan ahora los directores se enmarca en una apuesta de Netflix por las historias locales. Lo han hecho a través de la adaptación de grandes clásicos de la literatura latinoamericana, como Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo, o Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, ambas de alcance universal; y lo están haciendo también mediante el rescate de personalidades, episodios históricos o historias personales desconocidos fuera de las fronteras nacionales, como el documental Un hijo propio, de la chilena Maite Alberdi, o la ficción México 86, de este mismo año y dirigida por el propio Ripstein, que relata la intrahistoria de cómo logró el país convertirse en la sede del Mundial de 1986. “Puro ingenio mexicano”, sugiere la publicidad de la plataforma.
La historia de Frida Kahlo y Diego Rivera promete alcanzar a un público global, que todavía no ha agotado su interés por ellos y, especialmente, por ella. ¿Será una historia triste o una historia feliz? “Yo creo que las dos”, dice Riggen. El objetivo final, apuntala Ripstein, es hacer una biografía explosiva: “Un retrato fidedigno, honesto y crudo de una pareja célebre del arte mexicano”.

