El Manchester United logró revertir sus pérdidas y cerrar el primer semestre del ejercicio fiscal 2026 con 32,6 millones de libras esterlinas de beneficio operativo (37,4 millones de euros/44 millones de dólares), una mejora significativa frente al resultado negativo registrado en el mismo periodo del año anterior.
La recuperación financiera se produce en el marco de la reestructuración impulsada desde 2024 por el empresario británico Jim Ratcliffe, propietario de cerca del 29% del club y presidente del grupo Ineos. Su llegada marcó el inicio de un proceso de ajustes internos tras varias temporadas marcadas por resultados deportivos irregulares.
Pese a la mejora en la rentabilidad, el club que cotiza en bolsa reportó una caída en su facturación trimestral, al pasar de 198,7 millones de libras a 190,3 millones, en un contexto sin participación en competiciones europeas y con ingresos comerciales a la baja.
El director financiero, Omar Berrada, atribuyó el cambio de tendencia al impacto económico de la transformación estructural, tanto en la reducción de costos como en la eficiencia operativa. El plan incluyó la eliminación de 450 puestos de trabajo como parte de la estrategia de contención del gasto.
En paralelo, la institución confirmó su intención de avanzar en la construcción de un nuevo estadio con capacidad para 100.000 espectadores, proyecto valorado en aproximadamente 2 mil millones de libras, que reemplazaría al histórico Old Trafford.
En el terreno deportivo, el equipo atraviesa un momento favorable y se ubica cuarto en la Premier League, tras la destitución del técnico portugués Ruben Amorim a inicios de enero. La combinación de ajustes financieros y estabilidad competitiva perfila una nueva etapa para el club de Old Trafford.

