El estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil, enfrenta una de sus peores crisis por lluvias en lo que va del año. Las precipitaciones torrenciales han dejado 36 muertos y 33 personas desaparecidas, mientras los equipos de rescatemantienen su labor en zonas devastadas.
El municipio de Juiz de Fora, con cerca de 560.000 habitantes, es el más afectado, registrando 30 fallecidos y 31 desaparecidos. Durante la madrugada, los bomberos localizaron cinco cuerpos adicionales, mientras que los barrios continúan cubiertos de lodo tras deslizamientos de tierra e inundaciones graves.
A unos 100 kilómetros, la ciudad de Ubá reportó seis muertos y dos desaparecidos, con la vida local prácticamente paralizada. Otras seis localidades de la región han sufrido daños significativos, aunque sin víctimas mortales, y aproximadamente 700 personas han sido desplazadas en Juiz de Fora y Ubá.
Las autoridades mantienen nueve frentes de rescate y hasta ahora han logrado salvar a 208 personas con vida. Sin embargo, las previsiones meteorológicas siguen alertando sobre lluvias intensas en los próximos días, aumentando el riesgo de nuevos deslaves y torrentes.
El gobernador Romeu Zema aseguró que la prioridad es la asistencia humanitaria y el rescate de las víctimas, dejando la reconstrucción para después, con el apoyo del Gobierno federal. Por su parte, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció la entrega de 800 reales por persona afectada y negocia adelantar beneficios de la Seguridad Social para los residentes de las zonas afectadas.
La alcaldía de Juiz de Fora informó que 600 familias en áreas de riesgo serán reubicadas en escuelas habilitadas como refugios provisionales. La ciudad registró el doble de lluvia previsto para febrero, provocando al menos 20 deslizamientos desde el lunes por la noche, según la alcaldesa Margarida Salomão.
Los equipos de seguridad y atención médica continúan desplegados en colinas, valles y laderas de la región, mientras la población sigue enfrentando interrupciones de servicios, calles anegadas y la incertidumbre por desaparecidos.

