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martes, abril 7, 2026

La traición y la lealtad en el espejo de Laura Artemisa

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Segunda parte entrevista a Laura Artemisa García Chávez

Forjada en el sindicalismo magisterial y a todo lo que eso implica (marchas, asambleas, discusiones), la maestra Laura Artemisa García Chávez llegó a esta administración caminando al lado de Alejandro Armenta Mier por todo el estado. Y así define al hoy gobernador: “Un hombre leal siempre a un grupo. Un hombre que, cuando abraza a un equipo, no lo suelta. Es de lealtades y agradecido, pero, sobre todo, con objetivos claros. Siempre quiso servir a Puebla”.

En esta conversación con Hipócrita Lector, Laura Artemisa, como es conocida, habla de los días difíciles de la precampaña, cuando el aparato estaba en contra de los armentistas: “Algunos no creían en nosotros. Se cerraron muchas puertas. El simple hecho de decir ‘soy armentista’, cerraba posibilidades. Y justamente, muchos nos decían de pronto cosas relacionadas con cambiarnos de bando, pero yo siempre creí en la lealtad y en un proyecto”.

Una frase sale a colación cuando hace la crónica de esos días: ‘En la política, la traición es supervivencia y la lealtad es suicidio’”.

MAM: Usted se forjó en un ambiente un poquito pesado que es el sindicalismo magisterial: el asambleísmo. Ahí se discute como en ningún otro foro. Democracia pura. Es una virtud y una gran escuela para alguien que está metida en la política actualmente.

LA: ¡Totalmente! Ha sido una gran fortaleza. No tanto porque seamos más difíciles, más especiales, los maestros, pero para llegar a un acuerdo pasa mucho tiempo. Ese acuerdo último siempre es resultado de haber ido platicando con las partes. No significa quedar bien con todos. Eso es imposible. Pero hablo que todos podemos ganar en una negociación en la que encontremos puntos medios y, sobre todo, puntos de coincidencia. Siempre he creído en el respeto. Y eso lo aprendí en el sindicalismo. Sobre todo, en el sindicalismo independiente. Para mí no es desconocido caminar, escuchar, buscar las soluciones. Ése fue mi aprendizaje en el magisterio. Y fue extraordinario. Tuvimos que tratar con varios gobernadores.

MAM: ¿Con qué gobernadores trató como dirigente del SETEPID?

LA: Me tocó tratar con el gobernador Melquiades Morales. En su sexenio iniciamos la lucha por buscar el registro como sindicato independiente. El sindicato en el que yo había crecido, nacido, era un sindicato que existía de hecho y no de derecho. Tenía una aceptación política por más de veinte años, pero no tenía un reconocimiento legal. Nosotros empezamos con un grupo de muchos sindicalistas jóvenes que llegamos al Comité Ejecutivo del sindicato. Queríamos hacer las cosas diferentes, y nos decían: ‘no se va a dar porque esto es político’. Cuando yo fui secretaria general estaba como gobernador Mario Marín. No fue sencillo: tuvimos que recurrir a los tribunales federales. Ganamos cuatro veces estos juicios para que nos dieran el registro, pero al final había que caminar y trabajar en dos vertientes: trabajo político y ganar la voluntad en el sentido de convertirse en esa propuesta que debía de sumar.

MAM: ¿Cómo conoce al hoy gobernador Alejandro Armenta? ¿En qué contexto empiezan a tratarse?

LA: Justamente en esa época en la que yo era secretaria representante de la organización sindical. Él primero había estado al frente de la Secretaría de Desarrollo Social. Luego fue presidente estatal del PRI. En esa época, dejé de ser la secretaria general de mi sindicato y me había ido de supervisora de bachilleratos a la Sierra Norte. Yo era muy joven y no podía vivir eternamente comisionada como lo solían hacer algunos otros líderes sindicales. Me invitaron a integrarme también al partido, ya de manera más formal, operando políticamente, y él era presidente del partido. Desde el día uno que llegué me invitaron como subsecretaria de Organización.

MAM: ¿Quién era el secretario de Organización?

LA: Gerardo Marín.

MAM: Ah, claro, Gerardo. Murió muy joven a bordo de su motocicleta.

LA: Así es. Chiapaneco. Murió años después. Él era el secretario de Organización y yo era una subsecretaria medio irreverente, pero siempre metida en la toma de decisiones. Siempre me mantuve activa en el tema magisterial y en esta parte política. Yo no he vivido de la política. No he tenido cargos por la política. Hasta este momento en que hoy estoy cercana a este gran proyecto del gobernador Alejandro Armenta. Es la primera vez que meto en permiso mi plaza del Magisterio. Treinta años estuve de manera constante trabajando para la educación en nuestro estado.

MAM: Pero antes a Alejandro Armenta y a un grupo de armentistas les tocó enfrentar el proceso interno de Morena en 2023. Empezaron con todo en contra. Había versiones de que Nacho Mier tenía la bendición del presidente López Obrador, pero ustedes recorrieron el estado y terminaron ganando. ¿Cómo fue ir de menos a más en un partido como Morena en el que las candidaturas se definen por encuestas?

LA: Regresando veinte años en el tiempo, cuando conocí a Alejandro Armenta ya en el trabajo más cercano, reconocí a un hombre con gran visión y disciplina para hacer lo que le corresponde. Un hombre leal siempre a un grupo. Un hombre que, cuando abraza a un equipo, no lo suelta. Es de lealtades y agradecido, pero, sobre todo, con objetivos claros. Siempre quiso servir a Puebla. A partir de ese momento yo tenía claro que él caminaría con un objetivo. Y siempre nos lo marcamos. Cuando se da ya este momento, el ruido generaba una percepción que nosotros sabíamos que era equivocada. Cuando caminas el estado, y escuchas a la gente en la calle, te das cuenta a quién conocen y qué conocen de cada uno. Y eso, nosotros que lo acompañábamos lo sabíamos. Y lo teníamos claro. Algunos no creían en nosotros. Se cerraron muchas puertas. El simple hecho de decir ‘soy armentista’, cerraba posibilidades. Y en estos trotes escuché, hace no muchos años, una frase que se me hizo fatal y real al mismo tiempo: ‘En la política, la traición es supervivencia y la lealtad es suicidio”. Y justamente, muchos nos decían de pronto cosas relacionadas con cambiarnos de bando, pero yo siempre creí en la lealtad y en un proyecto. Teníamos, además, una brújula de ética muy clara.

MAM: ¿Qué le tocó hacer en el equipo de Alejandro Armenta?

LA: Yo siempre he tenido un grupo que se ha mantenido por muchos años. Muchos de ellos son maestros que desde hace 20 años están conmigo y a quienes les tengo confianza. Todo esto, más el enorme capital político que desde siempre ha tenido el hoy gobernador, terminó confluyendo en lo que se denominó ‘Fuerza Armentista’. Y ya una vez que empezamos el proceso, una vez que él fue candidato, me tocó trabajar con mujeres. Es un tema que se me da mucho porque creo en las mujeres. Vengo de una familia de puras mujeres. Mi lugar de seguridad siempre es el lugar de las mujeres. Una vez que fue candidato, empecé a coordinar a los delegados para ir haciendo un análisis de los más de 2 mil 500 perfiles de aspirantes a las diferentes candidaturas en todo el estado. Tuve la oportunidad de coordinar a todos los delegados, en las diferentes regiones para ir trabajando, también, en la conciliación. Hay un proceso de análisis que te permite ver cuál sería el mejor de los candidatos, que al final terminan definiéndolo las encuestas. Pero no es lo mismo encuestar a seis que encuestar a veinte. Eso requiere trabajar con ellos e irlos llevando en el proceso.

MAM: Una última pregunta: ¿le gusta el municipio de Puebla?

LA: Amo el municipio de Puebla. Cómo no amar Puebla si yo nací en Puebla. Cómo no amar Puebla si aquí viven mi familia, mis hijos, mis nietos. Cómo no amar Puebla si es un municipio extraordinario en el que vive el 30 por ciento de los poblanos.

MAM: Repítame, ya para irnos, la frase de la traición y la lealtad. ¿De quién es?

LA: No se de quién sea. (Risas). Yo se la escuché a un amigo que quería darme un buen consejo, pero creo que yo le di uno mejor: que nos mantuviéramos leales. La frase dice: “En política, la traición es supervivencia y la lealtad es suicidio”.

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