La presencia de Katy Perry en el Foro Económico Mundial de Davos atrajo miradas más allá de la agenda política. La cantante acompañó al ex primer ministro canadiense Justin Trudeau, con quien mantiene una relación sentimental, durante su participación en uno de los encuentros globales más relevantes del año, donde política internacional y cultura pop coincidieron en un mismo escenario.
Trudeau ofreció un discurso centrado en la vigencia del “poder blando” como herramienta clave frente a un entorno internacional cada vez más marcado por la fuerza militar y la competencia económica. Desde la primera fila, Perry siguió atentamente la intervención, en una imagen que fue interpretada por asistentes y analistas como una señal del sólido momento que atraviesa la pareja.
Durante su mensaje, el exmandatario sostuvo que la estabilidad global construida tras la Segunda Guerra Mundial atraviesa una etapa de transformación, y alertó sobre el debilitamiento de valores democráticos incluso en países históricamente consolidados. Subrayó que la cooperación, la diplomacia y la inversión social siguen siendo pilares esenciales para enfrentar crisis como la pandemia, los conflictos armados y el auge del populismo.
Justin Trudeau ilustró su argumento con una anécdota ocurrida en Montreal, donde la ausencia de productos estadounidenses en bares locales fue presentada como un ejemplo simbólico de cohesión social y respaldo mutuo en tiempos de tensión. Aunque no confirmó identidades, el relato coincidió con apariciones públicas previas junto a Katy Perry en esa ciudad.
La aparición en Davos se suma a una serie de viajes y eventos compartidos por la pareja en los últimos meses, incluyendo estancias en Europa y Asia, así como encuentros con líderes internacionales. La combinación de diplomacia, celebridad y narrativa personal convirtió su presencia en uno de los episodios más comentados del foro.

