Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de los Estados Unidos, presentó su renuncia este martes, motivada por su desacuerdo con la guerra en Irán, que considera una decisión errónea impulsada por la presión de Israel y una campaña de desinformación. Kent, exmiembro de las Fuerzas Especiales y exfuncionario clave en la lucha contra el terrorismo, es el primer alto funcionario de la administración de Donald Trump en abandonar su cargo por este conflicto.
En su carta de dimisión, difundida a través de X, Kent afirmó que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos y que el conflicto había sido desencadenado debido a la presión ejercida por el lobby pro-israelí en Washington. En su misiva, el exdirector del Centro Nacional Antiterrorismo cuestionó el cambio de enfoque de la política exterior de Donald Trump, que inicialmente se había comprometido a evitar la intervención en guerras interminables en el Medio Oriente.
Kent subrayó que, durante los primeros años de la presidencia de Donald Trump, el mandatario había entendido correctamente la necesidad de evitar conflictos prolongados en Oriente Medio. Sin embargo, las acciones de Trump, como el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes en 2025 y la subsecuente escalada militar, representaron una desviación de esa política. El exfuncionario recordó que este tipo de intervenciones, en su opinión, no solo perjudicaban a Estados Unidos, sino que también ponían en riesgo la vida de los patriotas estadounidenses.
El renunciante también hizo un paralelismo con la guerra de Irak en 2003, señalando que los mismos argumentos y promesas de una victoria rápida, que en su momento fueron utilizados para justificar la invasión, estaban siendo repetidos en el caso de Irán. Kent, quien perdió a su esposa, Shannon, en un atentado suicida en Siria mientras combatía al Estado Islámico, agregó un componente personal a su renuncia, señalando que como veterano y viudo no podía apoyar un conflicto que pondría en peligro la vida de más estadounidenses sin un beneficio claro para el pueblo de Estados Unidos.
En respuesta a la dimisión de Kent, Donald Trump calificó su salida como “algo bueno”, asegurando que siempre había considerado a Kent como débil en materia de seguridad. El mandatario republicano también expresó que se sentía aliviado de que Kent hubiese dejado su cargo.
Kent, quien fue confirmado en su puesto en julio de 2025, tiene un historial político controvertido, vinculado a grupos de extrema derecha. En el pasado, fue respaldado por figuras cercanas al grupo Proud Boys y se ha visto envuelto en polémicas por sus posturas, incluyendo su negativa a desvincularse de teorías conspirativas como la que sostiene que el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021 fue instigado por agentes federales.
Su dimisión resalta la creciente división interna en el movimiento MAGA (Make America Great Again), que ha expresado preocupaciones sobre la expansión de los frentes militares de Donald Trump y la política exterior en el Medio Oriente. La renuncia de Kent también añade una nueva capa de complejidad a la ya tensa relación entre Estados Unidos, Israel y la región de Oriente Medio.

