El ejército de Estados Unidos informó que este martes llevó a cabo ataques contra tres embarcaciones presuntamente vinculadas al tráfico de drogas, resultando en 11 fallecidos. Esta acción se enmarca dentro de la campaña del gobierno de Donald Trump para combatir lo que denomina “narcoterroristas” en pequeñas embarcaciones en aguas latinoamericanas.
Desde que comenzó la campaña en septiembre pasado, al menos 145 personas han muerto en los 42 ataques registrados. El Comando Sur de EE.UU. indicó que los ataques se realizaron en rutas conocidas de contrabando, con dos embarcaciones en el Pacífico oriental, con cuatro personas cada una, y una tercera en el Mar Caribe, con tres ocupantes.
Aunque el ejército no presentó pruebas de que las embarcaciones transportaran drogas, se difundieron videos en los que se observa cómo los botes son destruidos y envueltos en llamas, incluyendo imágenes de personas a bordo antes de la explosión.
Trump ha afirmado que Estados Unidos se encuentra en “conflicto armado” con los cárteles y ha defendido los ataques como una medida necesaria para frenar el flujo de drogas hacia el país. Sin embargo, la medida ha recibido críticas sobre su legalidad y efectividad, especialmente porque sustancias como el fentanilo suelen ingresar por tierra desde México, donde se produce con químicos importados de China e India.
Además, los ataques han generado controversia por incidentes en los que sobrevivientes de un primer ataque fueron alcanzados por un segundo, provocando acusaciones de asesinato o crimen de guerra por parte de legisladores demócratas y expertos legales, mientras que el gobierno y legisladores republicanos sostienen que fue una acción legal.
Estos ataques forman parte de un despliegue militar más amplio de EE.UU. en la región, que incluyó la captura del entonces presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la movilización de portaaviones como el USS Gerald R. Ford al Caribe y posteriormente a Oriente Medio. Las fuerzas estadounidenses también han incautado petroleros vinculados con Venezuela en el marco de la estrategia del gobierno de Trump para ejercer control sobre recursos estratégicos.
Los intentos de legisladores demócratas de limitar estas operaciones en el Congreso han sido bloqueados por la mayoría republicana, permitiendo que la administración continúe con sus acciones militares y de presión en la región.

