Publicado originalmente por Micaela Varela en EL PAÍS compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha propuesto este viernes que su país actúe como puente aéreo para que Cuba pueda recibir ayuda humanitaria por aire. Las aerolíneas podrían repostar turbosina, el combustible para aviones que escasea en la isla, para mantener las rutas de aviones. “Si lo pide Cuba, pues habría esas condiciones, por supuesto”, ha señalado la mandataria antes de recordar que los vuelos desde México a Cuba siguen activos.
Sheinbaum ha ofrecido una vía que podría no solo acelerar la llegada de ayuda humanitaria por aire, sino también aliviar uno de los principales problemas de la economía cubana: la caída del turismo ante la imposibilidad de que los aviones reposten combustible. “Pueden cargar, pueden venir a México. De hecho, los vuelos mexicanos de aerolíneas mexicanas no están cerrados a Cuba porque aquí hay turbosina y está muy cerca”, ha señalado. “Tienen que pagar la turbosina, obviamente”, ha bromeado con los periodistas en su rueda de prensa desde Palacio Nacional.
Los buques con ayuda humanitaria, principalmente alimentos e insumos de primera necesidad, que México envió a Cuba el fin de semana pasado tardaron cuatro días en llegar. La apertura de una vía aérea permitiría un flujo más rápido de víveres en uno de los momentos más críticos de la crisis que enfrenta la isla por el bloqueo de Estados Unidos. La presidenta ya ha anunciado que, en cuanto los barcos de la Armada regresen del puerto de La Habana, volverán para cargar más víveres en México y partir nuevamente a Cuba. Mientras tanto, el Gobierno de Sheinbaum busca una vía diplomática con el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Embajada cubana para reanudar los envíos de petróleo de Pemex, interrumpidos desde mediados de enero ante la amenaza de sanciones de Trump y la presión interna de Morena.
La portavoz de la ONU, Marta Hurtado, ha advertido este viernes del riesgo de un colapso humanitario en la isla por la falta de petróleo. “Estamos muy preocupados por la crisis socioeconómica que atraviesa Cuba y por sus repercusiones en los derechos humanos de los cubanos”, ha expresado. Hurtado ha señalado que los servicios eléctricos, sanitarios, de alimentación y de agua dependen de los combustibles fósiles y que el bloqueo debilita la capacidad del Estado para responder ante las necesidades básicas. “Los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violan los derechos humanos”, ha subrayado.
Desde que la Administración de Donald Trump declarara una emergencia nacional sobre Cuba y se interrumpiera el suministro de petróleo desde Venezuela, la población ha sufrido una asfixia energética. Ante el desabastecimiento, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel informó a las aerolíneas que ya no había combustible disponible para repostar. Ese mismo día, AirCanada suspendió sus vuelos a Cuba y repatrió a sus turistas. El impacto en el turismo, principal fuente de divisas, ha profundizado la crisis y generado temor por el aumento de precios, fallas en hospitales y escuelas, y apagones cada vez más frecuentes.

