La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció la construcción de una planta procesadora de harina de maíz en Puebla como parte del programa Alimentación para el Bienestar, iniciativa que busca transformar la producción agroalimentaria nacional. Esta planta forma parte de un paquete de ocho instalaciones que se construirán en diversas entidades para dar valor agregado a granos y miel, con el objetivo de apoyar a pequeños y medianos productores.
El anuncio se hizo durante la presentación del plan nacional para garantizar la soberanía y autosuficiencia alimentaria, el cual contempla una inversión de casi 54 mil millones de pesos para este 2025, misma que aumentará a 83 mil 750 mdp en 2030. El programa beneficiará este año a 300 mil productores y productoras, incluyendo personas de Puebla.
Entre las acciones clave se encuentra la creación del programa Cosechando Soberanía, que ofrecerá:
- Créditos con tasas de interés reducidas (al menos 9% anual)
- Seguros agropecuarios contra riesgos climáticos y plagas
Precios mínimos garantizados - Apoyo técnico agroecológico
Semillas de alta calidad - Investigación en sanidad vegetal y animal.
Además, los productos serán adquiridos a precios justos y distribuidos en las Tiendas para el Bienestar. En el caso de la leche, el gobierno proyecta que Leche para el Bienestar, antes Liconsa, represente el 9% de la producción nacional con un incremento del 89% en su capacidad de compra.
La secretaria María Luisa Albores detalló que las plantas estarán distribuidas en Yucatán, Chiapas, Zacatecas, Durango, y Puebla, donde se construirá una de las dos nuevas procesadoras de harina de maíz, lo que impulsará la economía local y el acceso de los productores al mercado con productos de mayor valor agregado.
Con este plan, el gobierno federal proyecta aumentar para 2030:
- Producción de maíz a 25 millones de toneladas
- Frijol a 1.2 millones de toneladas
- Arroz a 450 mil toneladas (casi la mitad de la demanda nacional)
- Leche a 15 mil millones de litros
La presidenta Sheinbaum subrayó que estas acciones forman parte de una transformación estructural para dejar de depender de intermediarios y asegurar que los productores, especialmente los más pequeños, puedan obtener beneficios justos y sostenibles por su trabajo.