El muralismo mexicano perdió a una de sus voces más representativas con la muerte de Melchor Peredo García a los 99 años en Xalapa, Veracruz, ciudad donde desarrolló buena parte de su trayectoria artística. La noticia fue confirmada por su pareja, quien destacó su legado como creador comprometido con el arte público.
Formado bajo la influencia de los grandes maestros del muralismo del siglo XX, Peredo consolidó una obra con fuerte contenido social, nacionalista y humanista. Su trabajo se extendió por México y el extranjero, con presencia en países como Estados Unidos, Canadá y Francia, donde dejó murales que dialogan con la historia y la identidad cultural.
A lo largo de décadas, el artista defendió la vigencia del muralismo. “Mientras no esté muerto yo, no está muerto el muralismo”, afirmó en vida, reflejando su convicción de que el arte debe estar cerca de la sociedad. Su producción incluye más de dos decenas de murales, además de obras que reinterpretan momentos clave como la conquista de América desde una perspectiva crítica y humanizada.
Especialista en la técnica al fresco, trabajó en condiciones exigentes, incluso en estructuras elevadas o utilizando herramientas no convencionales. En sus obras, reivindicó figuras históricas y cuestionó narrativas tradicionales, aportando nuevas lecturas sobre personajes como Hernán Cortés, La Malinche y Moctezuma.
Incluso en sus últimos años, mantuvo una postura crítica frente a temas institucionales. Su legado trasciende lo estético para consolidarse como testimonio de una época en la que el arte mexicano buscaba ser un vehículo de reflexión social y memoria colectiva.

