Publicado originalmente por Zedryk Raziel y Patricia San Juan Flores, en EL PAÍS, compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:
Pese a las críticas de Washington al avance gradual, la estrategia de seguridad de Sheinbaum, centrada en la incautación de drogas, destrucción de laboratorios y ataques directos a los carteles, ha dado resultados
Muertes por opioides en Estados Unidos
Los datos de opioides sintéticos incluyen drogas como fentanilo y tramadol

En 2020, en la recta final del primer mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Washington ya encendía las alertas por la epidemia de fentanilo entre su población y la conexión del fenómeno con los carteles de México. Desde entonces, EE UU señalaba que las organizaciones criminales estaban fabricando el opioide sintético a partir de los precursores enviados desde China, y le exigía a México una actuación más contundente para contener el problema. La campaña del Gobierno mexicano contra esa droga comenzó desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pero los resultados no eran tan tangibles, pues las cifras de muertes por sobredosis en Estados Unidos se multiplicaban por miles, hasta alcanzar las casi 74.000 en 2022. Ha sido hasta el bienio 2024-2025, entre la salida de López Obrador y el primer año de la gestión de Claudia Sheinbaum como presidenta de México, cuando la campaña gubernamental se ha intensificado y ha logrado revertir la trágica tendencia. Por primera vez en años, el cruce de fentanilo a EE UU, y las muertes por sobredosis relacionadas con esa droga, han disminuido.
La ONU ya advertía de esta tendencia de descenso a mediados de 2025. La estrategia y sus resultados tienen una explicación más o menos clara. El regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, vino acompañado de una mayor presión a México. El mandatario republicano usó la exigencia de mayores resultados en el ámbito de la seguridad a México como moneda de cambio para suavizar la imposición de aranceles a las exportaciones de su vecino del sur. El acuerdo implicó un reforzamiento de la frontera entre los dos países con personal militar, reducir el cruce irregular de migrantes y dar golpes al narcotráfico, en énfasis en el fentanilo. El Gobierno de Sheinbaum echó a andar la Operación Frontera Norte, una estrategia dirigida puntualmente a combatir a las organizaciones criminales vinculadas al trasiego de drogas a EE UU, y que ha causado severos daños al Cartel de Sinaloa, el mayor productor e importador de fentanilo al norte.
A un año de su implementación, las cifras demuestran que la estrategia ha dado claros resultados en todos los ámbitos que fueron parte de la negociación, a pesar de las críticas expresadas esta semana por Washington al “progreso gradual”, que calificó de “inaceptable”. De octubre de 2024 —fecha en que Sheinbaum asumió la presidencia— a la fecha, las agencias de seguridad de México —desde el Ejército y la Marina a la Guardia Nacional y la Fiscalía— han incautado 1,8 toneladas de fentanilo, han destruido casi 1.900 laboratorios de producción de drogas y han capturado a casi 41.000 personas presuntamente vinculadas al crimen organizado, incluyendo a jefes clave del Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), principalmente. A ello hay que sumar las inéditas extradiciones sumarias de importantes capos a EE UU.

Tan solo el Ejército, según datos oficiales obtenidos por EL PAÍS, aseguró un tercio del total de fentanilo incautado en 2025 (559 kilos), cifra 65% mayor a lo decomisado en 2024 (340,7 kilos), el último año del sexenio de López Obrador. En el mismo periodo también hubo aumentos en los aseguramientos de metanfetamina (176%), marihuana (12%), heroína (82%) y goma de opio (132%) por parte del Ejército. Esas cifras se complementan con los decomisos efectuados por las otras instancias del Gabinete de Seguridad. Por ejemplo, en diciembre de 2024, a pocos meses de la toma de posesión de Sheinbaum de la presidencia, y un mes antes de la investidura de Trump, la Marina aseguró 1,5 toneladas de fentanilo, el mayor alijo de esa droga decomisado en la historia.

El efecto de la cruzada contra el fentanilo en México se ha traducido en un desplome de su trasiego a Estados Unidos. Según cifras de CBP, la agencia aduanera y de la Patrulla Fronteriza, en 2025 —sin contar diciembre— se aseguraron 4,5 toneladas de fentanilo en las fronteras de EE UU, 52% menos que en el año anterior, cuando se confiscaron 9,5 toneladas. El descenso se producía desde 2023, año en que se incautaron 11,3 toneladas del opioide sintético. El aseguramiento de cocaína también registró una caída de 14%. Hubo, sin embargo, un aumento del 9% en las incautaciones de metanfetamina, al pasar de 72 toneladas aseguradas en 2024 a 78,8 un año después. En el caso de la marihuana, en 2024 se confiscaron 77 toneladas, y en 2025, 87 (11% más).

Las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos se redujeron drásticamente a partir de 2024, en la recta final del Gobierno de López Obrador en México y del demócrata Joe Biden en EE UU. Ese año hubo 47.735 fallecimientos por esa causa, según datos preliminares de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La cifra es 35% menor a la de 2022, el peor año de la crisis desde el inicio del milenio, y cuando hubo 73.838 muertes relacionadas con el fentanilo. Esta reducción de fallecimientos no se veía desde 2019.
La migración irregular es otro de los ámbitos en los que hubo un balance positivo —conforme a las exigencias de Trump—. A noviembre de 2025, último mes del que se tiene registro oficial, México detuvo a 4.305 migrantes, 95% menos que en 2024, cuando las autoridades migratorias capturaron a 96.563 personas en situación irregular, de acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación.

Es cierto que la razón principal por la que hay menos migrantes transitando por México obedece al recrudecimiento de la política contra los extranjeros irregulares decretada por Trump, como ha documentado ampliamente este periódico. Sin embargo, la estadística de detenciones de CBP en la frontera con México confirma que menos migrantes intentan cruzar a Estados Unidos. En 2025 hubo apenas 4.300 arrestos por parte de la Patrulla Fronteriza, 88% menos que en 2024, año en que se registraron 37.816 detenciones, de acuerdo con datos de esa dependencia. Esta reducción podría obedecer al despliegue en la frontera de 10.000 guardias nacionales ordenado por Sheinbaum en febrero del año pasado con el propósito de sellar el ingreso ilegal de drogas y migrantes.

Como correlato de la lucha de México contra los carteles, la cifra de asesinatos también ha disminuido. En 2025 hubo 22.415 homicidios dolosos, cifra 27% menor a la del año anterior, cuando se registraron 30.063 homicidios. Se trata de la cifra más baja desde hace una década. Muchos de los asesinatos están vinculados con la criminalidad del narco, y la disminución no se puede explicar sin el cambio de enfoque en el combate a los carteles desde el Gobierno.

Con López Obrador, las fuerzas de seguridad se limitaron a tareas de patrullaje y disuasión de la violencia. Con el argumento de evitar enfrentamientos directos para no poner en riesgo a la población civil —el paradigma de “abrazos, no balazos”—, los carteles asumieron que tenían vía libre para el crimen. Sheinbaum ha aplicado un cambio cualitativo fundamental: usar la fuerza con golpes de precisión, apostando mucho a la investigación e inteligencia y a la coordinación entre todas las corporaciones de seguridad, con las riendas en manos de Omar García Harfuch, el hombre fuerte de la presidenta en el combate al narco. A ello se ha sumado una intensa campaña para comunicar diariamente las operaciones oficiales sobre aseguramientos de drogas, laboratorios y armas, y detenciones de presuntos criminales.
Sheinbaum ha apelado a las cifras oficiales de ambos países para argumentar que México ha cumplido con su parte, a pesar del desdén de Washington. La presidenta considera que, en contraste, Estados Unidos no ha hecho lo suficiente por contribuir a solucionar problemas compartidos. Sheinbaum ha sostenido que el Gobierno estadounidense tendría que desarmar las redes criminales que posibilitan la distribución de la droga en ese país, e implementar estrategias preventivas para atender la crisis de adicciones, especialmente entre los jóvenes. Trump explica el problema del narcotráfico y las adicciones en EE UU con el mismo argumento que aplica a otros fenómenos complejos: que vienen del exterior. Con la reducción de la migración y la cruzada de México contra el fentanilo en marcha, quedan pocos factores externos a los que culpar.

