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miércoles, septiembre 28, 2022
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Héctor Sánchez y la acción de inconstitucionalidad

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Una vez que se enteró que la Reforma al Poder Judicial era un hecho, el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez, decidió la peor estrategia: creer que tiene poder para incidir en la vida pública del estado.

Este viernes, el galista de hueso colorado convocó -en su carácter de presidente del pleno del TSJ- a una reunión a todos los magistrados para analizar los alcances de la reforma el Poder Judicial presentada por el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta.

La convocatoria no es inocente ni en defensa del Poder Judicial. El verdadero sentido es convencer a los magistrados que se presente una acción de inconstitucionalidad en contra de esa iniciativa para salvaguardar los cotos impunidad que prevalecen al interior de ese órgano jurisdiccional.

No es la primera ocasión que Sánchez Sánchez propone una revuelta contra el Poder Ejecutivo estatal. Una vez que se supo que el galicista cayó en desgracia por mantener reuniones secretas consu amo José Antonio Gali Fayad, alias Tony Gali, pretendió llamar a los magistrados a difundir una queja pública. La propuesta no prosperó porque los togados le dijeron que el verdadero problema del TSJ era él y nada más que él.

Pese a esa situación, Héctor Sánchez cree que tiene alguna influencia y pretende hacerla valer para salvar su pellejo. Lo que no sabe es que la salida más decorosa ya se la habían dado desde que se anunció la reforma, pero todo indica que no lo entendió.

¿Qué implica una acción de inconstitucionalidad en contra de la Reforma Judicial? Una guerra contra Miguel Barbosa Huerta. Una guerra sin sentido y que terminarán perdiendo los magistrados que la apoyen. Hay más expedientes que razones para no proceder contra los instigadores de l revuelta.

De ahí que el llamado a los magistrados es que no se equivoquen. Una persona no es el Tribunal Superior de Justica y menos Poder Judicial. Apoyar un contrasentido a la reforma propuesta es estar del lado equivocado de la historia.

Muchos podrán decir que los afecta. Y sí: a aquellos que se han servido de la impunidad para hacer cuanta corruptela quisieron. Los tiempos han cambiado. Y una pregunta es fundamental: ¿Seguirán con las locuras de Héctor Sánchez -que defiende intereses personales- o transitarán en la apuesta de un Poder Judicial al servicio de la ciudadanía?

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