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jueves, junio 20, 2024

La motomami y el autor intelectual del suicidio de Raúl Padilla

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Rosalía, La Motomami, estará en el Zócalo del Centro Histórico de la Ciudad de México (CDMX) el 28 de abril y probablemente supere los 280 mil asistentes de Grupo Firme, de tal suerte que se convierta en la artista urbana que convoque a más mexicanos en el Zócalo para un evento cultural. La oposición ha vertido su bilis condimentada con clasicismo, racismo y elitismo cultural (chafa), descontextualizando y mintiendo. A continuación, un poco de contexto para quienes se ufanan de su “alta” cultura. 

En 1997 el entonces Distrito Federal (DF) inició un cambio importantísimo en su vida política: por primera vez votaron por su jefe de Gobierno (Cuauhtémoc Cárdenas), y desde entonces la izquierda gobierna en esta entidad. La CDMX ha sido protagonista de las iniciativas más progresistas de México y Latinoamérica, gobiernos como el de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum han sido reconocidos como los más progresistas y eficientes del mundo.  

Uno de los más importantes impactos de este enfoque ideológico de gobierno es la democratización de la cultura. Desde 1997 el Zócalo del Centro Histórico de la capital ha sido la sede de todas las expresiones de la sociedad: zapatistas, obradoristas, desnudos masivos, ovejas caminando en círculos, besos, amor y conciertos musicales. 

En la administración de Claudia Sheinbaum y a pesar de que por dos años la pandemia por Covid-19 impidió eventos masivos, se ha retomado esta actividad democratizadora, que fue abandonada por quien fungió como un gerente de la capital, Miguel Mancera, y el año pasado, por ejemplo, se presentó La Maldita Vecindad, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Grupo Firme. Sin embargo, los eventos más memorables han sido los de Café Tacvba, Shakira, Roger Waters, Juan Gabriel, Manu Chao, Justin Bieber y Pau McCartney. Desde 1997 la Ciudad de México se ha refrendado como capital cultural, económica y política de nuestro país.  

La oferta cultural de la Ciudad de México es amplísima, museos (privados y públicos), casas culturales, foros artísticos, etcétera, para todos los gustos, edades e ingresos económicos ¿qué gobierno de derecha en el país ha consolidado una oferta cultural de este calado en otra entidad federativa? Ninguno, y en nuestro caso, Puebla, los eventos culturales en el Zócalo se han abandonado, ni el gobierno municipal ni la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) han enfocado sus esfuerzos en construir una agenda cultural. El gobierno del Estado, en cambio, ha fortalecido su oferta, sobre todo, en la Feria de Puebla, aunque con opacidad y sobrecostos.  

La receta de la Ciudad de México es digna de reconocerse. Los conciertos son donaciones de los artistas y solo se rentan los aparatos de sonido, tarimas y en algunos casos honorarios de personal y músicos que acompañan a los artistas personales; el concierto de Grupo Firme, por ejemplo, costó 2.5 mdp para 280 mil asistentes, es decir, hay un costo de 9 pesos por persona, una cantidad ínfima que permite que personas de todos los ingresos, edades y gustos puedan acceder a conciertos que de ser privados podrían costar más de mil pesos, o como en el caso de Bad Bunny (probablemente también en el Zócalo), precios de más de 8 mil. 

 

Ángel custodio 

A propósito de cultura. Se dicen cosas terribles de Mario Alberto Mejía (MAM), pero nadie esperaba su participación como autor intelectual en el suicidio de Raúl Padilla. Como en Continuidad de los parques (1964) de Julio Cortázar el personaje ficticio entró por la ventana y asesinó inmisericordemente a un ser viviente para fusionar la ficción con la realidad y en esa extraña amalgama, la literatura y el ingenio del narrador se hacen presentes para reclamar a la sociedad, cuento corto o novela larga, que dios nos salve de ser un personaje de MAM.  

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