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sábado, mayo 18, 2024

La misoginia política

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El magnate de la televisión Ricardo Salinas Pliego ha emprendido una campaña de acoso y misoginia contra la senadora Citlalli Hernández. 

En más de 100 tuits de la red social se burla del aspecto físico de Hernández. 

Las expresiones de Salinas Pliego contra la senadora de la República muestran la descomposición social y el lenguaje violento, misógino y discriminatorio hacia las mujeres por parte de la oligarquía. 

El empresario ha rechazado el mandato del INE para que deje de ejercer violencia de género contra la senadora.  

De manera soez, el empresario se ha expresado en redes sociales sobre el aspecto físico de la senadora. 

Los comentarios del empresario mediático fomentan distintos ataques y burlas por el aspecto físico de Citlalli Hernández. 

Las expresiones misóginas y clasistas del empresario degradan el discurso político y normalizan comportamientos violentos en el espacio público.  

(Si un empresario puede burlarse del aspecto físico de una mujer representante popular, entonces, diría el clásico, “todo está permitido.”)  

Estas expresiones, lejos de ser expresiones personales, forman parte del discurso de lo antipolítico, la cual es una tendencia para reducir el espacio de la política, eliminarla del ámbito de la sociedad para imponer tendencias conservadoras mimetizadas en un “discurso ciudadano” y en un “discurso sin ideología”. 

Fundamentalmente el discurso de lo antipolítico es ideología pura.  

Porque lo que se busca es destruir los avances de los sectores sociales en la construcción de sociedades más democráticas y echar abajo los logros de los sectores populares.  

(Así puede entenderse también, la campaña de la televisora de Salinas Pliego, contra los libros de texto de nivel primaria. Como la actuación ideológica de este grupo para imponer su visión particular de la realidad en la educación mexicana y, por consiguiente, debilitar al Estado, y a las tendencias pedagógicas basadas en la Nueva Escuela Mexicana.)  

Los personajes públicos no están exentos de la crítica por sus acciones de gobierno o por el ejercicio de un cargo público.  

El periodismo es un ejercicio de revisión y de crítica de las acciones y comportamientos de los personajes públicos en las democracias. 

Sin embargo, cualquier descalificación ad hominem basada en el aspecto corporal o en la condición de mujer incurre en actos de discriminación y misoginia.  

La senadora Citlalli Hernández escribió en su cuenta de Twitter, el pasado 11 de agosto, lo siguiente: 

“Hoy el @INEMexico emitió medidas cautelares a @RicardoBSalinas por los casi 100 tuits en los que ejerce violencia política de género en mi contra.  

“Lo denuncié porque ninguna mujer debe de ser violentada por su género o su físico; las expresiones de odio no son parte de la libertad de expresión (sic) y todas tenemos derecho a ejercer nuestra participación política SIN violencia. 

“En esta nueva etapa de nuestro país, por mas (sic) impunes que se puedan sentir los oligarcas, no volverán a tener el poder de nuestro silencio. Gracias a todas y todos, seguimos porque esto es por todas”.  

Citlalli Hernández forma parte del relevo generacional del partido Morena y funge en la estructura partidista como la secretaria general. 

Existen distintas normas y lineamientos que protegen los derechos de las mujeres.  

Además, existen normas y protocolos que salvaguardan los derechos de las mujeres en la vida pública.  

El gobierno morenista de Andrés Manuel López Obrador aprobó, en 2019, una reforma constitucional que profundiza la paridad de género en los órganos de gobierno y de representación popular.  

Sin embargo, las viejas prácticas de misoginia reaparecen una y otra vez, impulsadas por sectores políticos conservadores y por actores políticos de la oligarquía.  

Además, este tipo de expresiones, como las dirigidas contra Citlalli Hernández forman parte de los discursos de odio, los cuales son definidos como “cualquier tipo de comunicación que ataque o utilice un lenguaje discriminatorio con referencia a una persona o un grupo en función de su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, sexo u otro factor de identidad”, de acuerdo con la Estrategia y Plan de Acción de la ONU contra el discurso de odio.  

Estos discursos de odio se reproducen en distintas partes del país contra mujeres políticas y representantes populares, de diversos signos partidistas e ideológicos. Esta es una lógica que reacciona contra las agendas de igualdad de género. Es la forma de lo antipolítico que amenaza la libre discusión de las ideas, la pluralidad política y la participación en todos los espacios. 

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