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lunes, marzo 16, 2026

Retrato de un hombre que pudo haber sido y no fue

Retrato de un hombre que pudo haber sido y no fue

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero son dos intelectuales brillantes doblados de excelentes polemistas.

Cuando surgió Podemos en España, ellos dos le dieron rostro a una brutal esperanza colectiva que se tradujo en escaños (muchos escaños).

Parecía el fin de bipartidismo PP-PSOE.

Los nuevos héroes, entonces, cayeron pronto en uno de los vicios de las izquierdas en el mundo: ebrios de poder, discutieron, disintieron y se pelearon a navajazo limpio.

(En realidad usaron cuchillos cebolleros).

Ya con el poder absoluto de Podemos, Pablo Iglesias se transformó en todo aquello que detestaba a los veinte años: se compró un chalet en una de las zonas más burguesas, contrató nanas para sus hijos y dejó atrás la moto que le daba un aire a James Dean.

El desencanto no tardó en llegar.

Hoy, Podemos no gana votos ni yendo con otros partidos.

Y más: Iglesias abandonó la política partidista (en apariencia) y abrió un canal de televisión que exportó a México.

Cosa curiosa: Canal Red es crítico en España, y profundamente oficialista en México.

Iglesias ha llegado a entrevistar (con las rodilleras puestas) a los gobernadores de Oaxaca, Sonora, Michoacán, Veracruz y Tlaxcala.

Las entrevistas, hay que decirlo, dan pena ajena.

Los resultados de las más recientes elecciones en las autonomías españoles han favorecido al PP y a VOX, partido, este último, que representa lo peor de la ultraderecha.

¿De quién es culpa esto?

Del fracaso de la izquierdita cobarde liderada por Iglesias.

Es una pena.

La brillantez se puede convertir en basura debido a los egos revueltos.

El ego desbordante de Iglesias impidió que otros actores —tan brillantes como él— compartieran los triunfos de Podemos.

Y eso arrastró a todos (muy prematuramente) al basurero de la historia.

Íñigo Errejón, por ejemplo, dejó de ser parte de la célebre triada (con Iglesias y Monedero) para convertirse en dos cosas: un monigote electoral y un paria acusado de violación y otras lindezas.

Pablo Iglesias viene, por cierto, muy seguido a México, donde asesora a algunos incautos (como Maduro, en el pasado reciente).

Vende, además, convenios publicitarios con Canal Red a precios de gran barata, una vez que al fracaso político se ha venido sumando el fracaso comercial.

Es un hombre brillante, culto, inteligente…

Pero todo lo que toca ha terminado, ufff, por destruirlo.

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