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sábado, octubre 1, 2022
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Los chilitos en nogada del diputado (Las nuevas historietas de Hugo, Paco y Luis)

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Luego de perder ocho de diez posiciones de consejeros en su natal Tecamachalco de Mier, el coordinador de la bancada morenista en San Lázaro, un señor del mismo apellido tuvo a bien invitar a Adán Augusto López, secretario de Gobernación federal, unos chilitos en nogada.

Ya se ve que son su especialidad.

Primero invitó a dos enemigos del presidente López Obrador, pero uno rechazó la propuesta.

(Carlos Loret de Mola).

Hubo otro que sí le aceptó: un cómico llamado Chumel Torres, heredero de la tradición fundada por el Caballo Rojas.

Chumel —evidenciado por AMLO en La Mañanera en repetidas ocasiones— fue invitado como si fuese Mónica Lewinsky: en lo oscurito.

Sin hacer aspavientos, y sin convocar prensa adicta, el diputado Mier lo metió a un privado del restaurante El Restauro.

Y ahí lo tuvo comiendo chiles.

Este sábado, sin embargo, trajo a Adán Augusto a comer a La Noria.

Ahí no hubo privado ni clandestinidad.

Al contrario:

La prensa adicta llegó corriendo para hacer lo que mejor sabe hacer: preguntas a modo.

Por más que quisieron que Adán Augusto destapara al diputado Mier —jefe y amigo—, no lo lograron.

Lo más que pudieron Hugo, Paco y Luis fue sacarle un “es mi amigo”, “a lo mejor le están haciendo guerra sucia” y “qué buenos chiles en nogada dan aquí”.

Quien mejor reflejó los deseos del diputado Mier fue el periodista Ruiz.

Y lo hizo a través de mentiras flagrantes.

Vea el hipócrita lector:

Dijo que la visita a Puebla del secretario de Gobernación “tuvo un claro e inequívoco propósito: Hacer saber al inquilino de Casa Aguayo dónde están los afectos presidenciales”.

Ah, chingao.

¿De ese tamaño es el convenio en San Lázaro?

Pero lo mejor vino líneas más adelante:

“Esta señal no es la primera que el presidente de la República le envía al gobernador Barbosa sobre el coordinador parlamentario de Morena (…) pero sí la más explícita a través de su paisano y secretario de Gobernación”.

Jura Ruiz que no es la primera vez que el presidente le manda una señal al gobernador en favor del diputado Mier.

La duda mata:

¿Cuáles han sido éstas?

No se han visto.

Desde que inició la Crisis del Socavón (el caso Cambio), el presidente no se ha referido una sola vez al diputado Mier.

Vaya: ni Lord Molécula ha buscado la forma de que éste sea deslindado.

Si ésas son señales, no son nada agradables.

Vacío que no se llena, se echa a perder.

Quien sí ha hecho todo por posible por deslindarse —de la Crisis del Socavón y de su socio Arturo Rueda— ha sido precisamente el diputado Mier.

Un solo pellejo le importa: el suyo.

Dice el periodista Ruiz que el hecho de que Adán Augusto haya venido a comer chiles en nogada con el diputado oriundo de Tecamachalco de Mier es una “señal explícita”.

El apresurado jefe de prensa busca señales donde sólo hay chiles en nogada.

Tiene razón su reportera Berenice Martínez cuando cita sin dar el crédito que “si el periodismo aplaude al poder no es periodismo, es propaganda”.

El periodista Ruiz —que ha vendido millonarias asesorías al alcalde Eduardo Rivera y Operación de Redes al gobernador Miguel Barbosa (a través de su empresa Contracorriente)— tendría que hacer cien planas con esa frase clara e inequívoca.

No le caería mal.

Por cierto: la semana pasada, durante la larga conversación que sostuve con el gobernador Barbosa, apareció el nombre del diputado Mier en un contexto singular:

MAM: Dio la impresión de que Ignacio Mier, en su calidad de coordinador de la bancada de Morena, andaba…

MBH: ¡De chillón! (Risas). Así te lo digo: ha andado de chillón por todos lados. ¿Ya? ¿Es lo que querías que dijera?

MAM: ¿Ha ido a Palacio Nacional a llorar?

MBH: A todos lados.

MAM: ¿Y te han llamado de Palacio Nacional?

MBH: ¡Nadie, nadie!

MAM: ¿Ni de Bucareli?

MBH: Nadie.

MAM: ¿Nadie ha pedido que…

MBH: ¡Nadie!

Fin de la cita.

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