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domingo, junio 16, 2024

El día que Claudia Sheinbaum ganó la candidatura de Morena

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A las seis de la mañana del miércoles 6 de septiembre, el presidente López Obrador le habló a Claudia Sheinbaum.

Ella ya se había bañado y se preparaba para hacer un poco de yoga.

—Señora candidata del movimiento, buenos días.

—¡Querido Andrés!

—Señora candidata del movimiento, que tenga un feliz día. (Risas). ¡Felicidades, querida Claudia! Te va a buscar Alfonso Durazo. Nos vemos pronto, ¿eh?

Claudia Sheinbaum le habló a su mamá, Annie Pardo, y le narró la conversación sostenida con el presidente.

Estaba eufórica.

Contenta, pero centrada.

También se comunicó con sus hijos —Rodrigo y Mariana— y con Jesús María Tarriba: su novio.

Había dormido poco.

Unas dos horas.

Se tomó un café que le preparó Tomasa, su fiel cocinera.

—¿Te gustaría vivir en Palacio Nacional, Tommy?

—¡Ay, señora! ¿Ya ganó la encuesta?

En ese momento, sonó el celular.

Era Alfonso Durazo.

Entre gritos, le comunicó la noticia.

—¿Ya sabe Ebrard? —preguntó ella.

—Ya —dijo lacónico el gobernador de Sonora.

—¿Y cómo lo tomó?

—Ya sabrás, mi candidata: se puso serio. Jetón. Amagó con hacer una rueda de prensa para inconformarse, pero el presidente ya lo paró. No le queda otra que sosegarse.

—¿Andrés lo frenó?

—¡Claro! Quedaron de verse en Palacio Nacional antes de que el presidente se vaya a Colombia. Quiere estirar la liga para negociar.

—Pero no le vayan a dar la Cámara de Diputados, ¿eh? Le toca el Senado.

—Eso le dije al presidente, pero ya sabes cómo es Marcelo.

—¡Es un idiota! Claro que lo sé. ¡Es un mal perdedor! ¡A mí no me va a crear un gobierno paralelo!

Ya no hizo yoga.

Prefirió irse a su búnker para estar atenta a ese largo día.

Su hija Mariana le habló para decirle que Carlos Ímaz, su exmarido, le mandaba muchos abrazos.

Alfonso Ramírez Cuéllar le llevó las novedades.

—La gente de Marcelo está muy nerviosa. Malú Mícher amenazó con reventar los acuerdos. (…) Adán Augusto, Noroña y Velasco quieren ponerse de acuerdo contigo para levantarte el brazo. (…) Los gobernadores quieren estar en tu primera rueda de prensa. (…) No hay rebelión en la granja (el gabinete). Todos te apoyan. ¿Qué hacemos, jefa?

—Voy a hablarle a Andrés. No podemos ceder a los chantajes de ese idiota. Es un pésimo perdedor. Mi mamá siempre me dijo que no confiara en él.

—Hay gente de Marcelo que quiere sumarse a ti. Varios diputados del Verde ya me hablaron. Me dijeron que no se van a ir a la aventura.

—Mantenme al tanto de todo. Ve a la casa y tráeme mi mascada verde. Tommy sabe cuál.

La doctora Sheinbaum siguió recibiendo llamadas.

Todos querían hablar con ella.

Mario Delgado le llamó para decirle que el anuncio oficial de su triunfo en la encuesta se haría a eso de las seis de la tarde.

—¿Hasta esa hora? ¿Estás loco, Mario? ¡Háganlo al mediodía!

El presidente le habló para pedirle que fuera a Palacio Nacional.

Llegó sola.

Entró por una puerta especial.

El presidente le contó que Marcelo estaba dispuesto a reconocer su derrota, pero quería la coordinación de Morena en San Lázaro.

También le dijo que habían quedado que eso lo verían a su regreso del viaje a Colombia y Chile.

—Lo importante, Claudia, es que no se va a inconformar. Quedó de guardar silencio. Se va a ir a Cuernavaca unos días para evadir a la prensa.

—¿Y Monreal, presidente?

—Quiere la Ciudad de México. También le dije que al regreso de mi viaje veremos eso.

—¡Son insaciables, Andrés! ¡Quieren todo!

—No hay nada que unos buenos tamales de chipilín no solucionen. (Risas).

El acto para anunciar el triunfo de la doctora se realizó a la una de la tarde.

Claudia comió en su oficina.

En lontananza, empezaron a llegar los principales personajes políticos y financieros del país: gobernadores, senadores, diputados, empresarios…

A eso de las nueve de la noche, Ramírez Cuellar le dijo que Ebrard estaba con Carlos Loret, en Latinus.

En franca rebeldía, el excanciller anunció que buscaría anular el proceso por todas las irregularidades suscitadas desde el primer día.

—¡Se los dije! ¡Ese idiota no cumple acuerdos! ¡Comuníquenme con Andrés!

(Primera parte de tres de un ejercicio de periodismo ficción).

 

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