
Don Manuel llegó al jardín de la casa de Carlos Meza antes que nadie.
Como buen adicto a la puntualidad inglesa, ingresó a la carpa que se había montado para la celebración de sus noventa años de edad y se sentó en una silla.
(El 23 de febrero fue su cumpleaños).

Así lo encontró Carlos Meza, quien organizó la comida en su honor.
Los siguientes en llegar fueron el gobernador Alejandro Armenta y el exgobernador Melquiades Morales.
El gobernador abrazó con gran cariño al exgobernador Bartlett, a quien le ha dedicado muchas palabras elogiosas en sus mañaneras.
Incluso ha llegado a plantear que sería un gran homenaje bautizar con su nombre la desviación del Arco Norte (denominada Libramiento Norte).
Esta vialidad de aproximadamente 28 kilómetros, que conectará el Periférico Ecológico con la autopista Amozoc-Perote, es considerada una de las obras de infraestructura más importantes del sexenio.
El gobernador, los dos exgobernadores y el anfitrión ingresaron a la sala de la casa.

Y ahí empezaron a relatar algunas anécdotas relacionadas con el gobierno de Bartlett Díaz.
Hay que recordar que el gobernador Armenta y el abogado Meza fueron diputados locales en la LV Legislatura (entre 2002 y 2005), cuando don Melquiades era gobernador del estado.
Al grupo se unió Mauro Uscanga, Don Dinero, quien estuvo muy enfermo recientemente.
Bartlett abrazó con mucho cariño a quien fue su subsecretario de Egresos.
La gente siguió llegando, y todos pasaron al jardín.

¿Quiénes arribaron para celebrar los noventa años del festejado?
El senador Ignacio Mier, José Luis Flores, Mauro Uscanga, Charly Meza Torres, Paco Fraile, Isabel Merlo Talavera, Toño Peniche, Miguel Reyes, Aurelio Fernández, Carlos Sánchez Castañeda, Luis Dantón Rodríguez, Rodrigo Abdala y los periodistas Fermín García y Jorge Rodríguez.
Hay que decir que Miguel Reyes dirigió (en el sexenio del presidente López Obrador) una filial de la Comisión Federal de Electricidad: CFE Energía, donde trabajó con Bartlett Díaz.
Actualmente es secretario de Finanzas en el gobierno veracruzano.
Luis Dantón, en tanto, es uno de los mejores penalistas del país y colaboró por fuera en algunos casos que el festejado le encargó cuando estuvo al frente de la CFE.
Está casado, por cierto, con la hija del fundador del ya desaparecido restaurante Churchill, en Polanco, donde el delicioso filete Wellington gobernó durante 48 años en los paladares de las celebridades políticas que solían acudir.
José Luis Flores, faltaba más, es uno de los pensionados de oro de Banobras, institución que dirigió entre 1998-2000.
(Y es que recibe una pensión mensual de un millón de pesos).
“Don Manuel está entero”, fue el comentario generalizado.
Y es que su lucidez y su memoria están al cien.

El pastel de cumpleaños lo llevó Aurelio Fernández, director de La Jornada de Oriente.
El gobernador Armenta y el festejado se retiraron, cada uno por su lado, a eso de las siete de la noche.
Nota bene: el gran Charly Meza Torres, hijo del abogado (quien trabaja con el gobernador Alejandro Armenta), le obsequió a don Manuel un cuadro pintado por él para cerrar la tarde.
Bartlett y Meza. Hace algunos meses escribí unas líneas sobre la gran amistad que existe entre el licenciado Bartlett y el licenciado Meza.

Las comparto con el hipócrita lector:
En tiempos en que la lealtad es un espacio desechable y poco frecuentado, el abogado Carlos Meza Viveros da sobradas pruebas de amistad (y, en consecuencia, de lealtad) a Manuel Bartlett Díaz —su amigo, y jefe suyo en varios momentos— en la columna que publica los lunes en El Sol de Puebla: “Sólo para abogados”.
Es agosto o septiembre de 1997.
Entro a la oficina del secretario de Gobernación (el propio abogado Meza), quien me recibe con los versos de un poeta del siglo de oro español.
(No recuerdo si eran de Lope o de Garcilazo).
Nos volvimos amigos desde el primer momento.
Y en todo este tiempo, aunque no nos frecuentamos, sabemos que la amistad sigue viva, latente y perseverante.
En su columna, Carlos Meza habla de “una periodista chupóptera” (sus calificativos me encantan por brutales e inesperados) que tomó la palabra la semana pasada en la Mañanera de la presidenta Sheinbaum.
¿Con qué fin lo hizo?
Para hablar mal del licenciado Bartlett.
Carlos la califica y la mata en renglón y medio: “cuyo tono malicioso puso de manifiesto sus intenciones”.
Y da luz sobre éstas: “insistió en atacar a Manuel Bartlett con diversas acusaciones”.
Ante ello, nos dice, la presidenta Claudia Sheinbaum “respondió con firmeza y mesura, reconociendo la posición histórica y política de cada quien. Subrayó que ‘lo que me parece importante reconocer de Bartlett es la defensa que hizo del patrimonio nacional’, y enfatizó que ‘mientras todos esos que defendían andaban vendiendo el patrimonio de la nación, Bartlett defendió al petróleo’. Con estas palabras, la presidenta reivindicó el papel de mi mentor y amigo, desde una perspectiva patriota y de soberanía energética, frente a los ataques mediáticos que carecían de objetividad”.
Me llama la atención que estas líneas surgen en un momento en que muchos le han dado la espalda al exgobernador Bartlett, lo que habla mejor todavía del abogado Meza.
No es fácil escribir, como él lo hace, de un hombre metido en diez tormentas.
Don Manuel ha sido uno de mis personajes favoritos tanto en centenares de columnas como en una novela.
Es decir: lo he criticado con todo, aunque también he reconocido sus talentos, que son muchos.
Si Bartlett hubiese nacido en Francia, ya habría sido presidente.
O primer ministro, de haber nacido en el Reino Unido.
Pero nació en México y las circunstancias no se acomodaron.
Algo más:
Ha sido uno de los actores principales de esta novela mexicana que nació en los años setenta.
Su paso por la historia reciente es brutal y definitivo.
Y debo decirlo: es uno de los pocos sabios que siguen vivos y lúcidos en este país que tantas batallas ha vivido últimamente.

