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jueves, junio 13, 2024

Una luz en el firmamento

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Obituario del Mercurio 

Juan Tonda Mazón 

 

Conocí a Estrella Burgos Ruiz en la década de 1980, hace más de cuarenta años, mientras trabajaba en la revista Información Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Era la revista para los jóvenes de bachillerato del Consejo que salía cada quince días, así que nos desvelábamos un par de noches para entregar todos los artículos.  

En esa época el ingeniero José de la Herrán era el editor de la misma, mientras que Clerette Rank editaba Ciencia y Desarrollo. Uno de los escritores de la revista, Luis Cacheux, era novio de Estrella, así que nos visitaba regularmente una chica muy guapa con los dientes separados y el pelo lacio que nos presumía que escribía en otra de las revistas del Conacyt: Comunidad Conacyt, dirigida por Enrique Loubet Jr. y en la que escribían muchos de los destacados intelectuales y periodistas de aquella época: Carlos Monsiváis, Nikito Nipongo (seudónimo del periodista Raúl Prieto), Augusto Monterroso, Eduardo Lizalde, José de la Herrán, entre otros. Hay que señalar que los nombres de las revistas eran poco afortunados. 

Considero que fue la época de oro de la divulgación de la ciencia en el país, dado que se tenían cuatro revistas con tirajes de 30 mil a 50 mil ejemplares, los cuales se enviaban a todos los becarios del país y del extranjero. Ya mencioné tres de ellas, y me faltaba Research and Development, en la que los avances de la ciencia y la tecnología mexicanas se llevaban a todo el mundo para que los conocieran en otros países.  

Estrella con los ex presidentes de Somedicyt, de izq. a der.: Patricia Magaña, Jorge Padilla, Elaine Reinoso, Lourdes Patiño, Alejandra Sapovalova, Estrella Burgos, Ernesto Márquez y Juan Tonda.

Además, Conacyt hacía tanto libros originales de divulgación como traducciones de libros clásicos de científicos y divulgadores. Contaba en todo el país con más de 50 librerías de ciencia y tecnología en todos los estados de la República, donde se podían encontrar libros de divulgación. Dirigía el Consejo un destacado economista, el doctor Edmundo Flores. 

Mientras trabajábamos en el Conacyt sabíamos que en la UNAM había una gran escuela de divulgación, el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC), donde se producía una excelente revista, Naturaleza —en sus inicios Física— que dirigía el doctor Luis Estrada Martínez, el primer mexicano que obtuvo el Premio Kalinga –premio internacional de la mayor importancia para los divulgadores de la ciencia—.  

En Naturaleza colaboraba como secretaria de redacción la escritora Alicia García Bergua, y entre los redactores se encontraba Estrella Burgos. Cabe señalar que Luis Estrada asesoró a los creadores de la revista Ciencia y Desarrollo del Conacyt. 

Cada vez que leía Naturaleza me daba cuenta que estaba hecha por un equipo muy profesional, con divulgación de primera y muy bien escrita. 

En esa época Estrella se empezó a hacer independiente y entró a trabajar en una empresa del Conacyt que arreglaba aparatos científicos (Servicios Centrales de Instrumentación y Laboratorios) y se volvió experta en microscopios. Estudió parte de la carrera de biología, de química y de física, así que tuvo contacto directo con varias áreas de la ciencia. Más tarde se decidió a hacer el diplomado de escritora en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), en la que enseñaban muchos de los mejores escritores, guionistas y periodistas de México. 

Estrella con su hijo Diego en el Desierto de los Leones, 1987.

Su madre, Águeda Ruiz, fue una destacada periodista que no solo escribió en varios de los periódicos nacionales, sino que dirigió durante muchos años la revista Energía, así como Técnica pesquera. Estrella aprendió desde muy pequeña el oficio del periodista. Su padre, Inocencio Burgos, estudió parte de la carrera de arquitectura en la UNAM y se dedicó a la pintura. Muchos de sus cuadros tenían una característica muy peculiar: no se despegaba del papel la pluma o el pincel y el trazo de todo el cuadro era una sola línea. O cuando menos las figuras principales. 

Poco después de trabajar en la empresa de instrumentos científicos se casó con uno de mis mejores amigos y compañero, Francisco Noreña Villarías, y tuvieron dos hijos, Diego y Daniel; uno se dedica a la traducción simultánea, la música y estudio física y matemáticas, mientras que el otro es director de cine. 

Durante muchos años conviví con Paco y Estrella, íbamos juntos a fiestas en las que se bailaba rock. A Estrella le encantaba bailar y lo hacía muy bien. Recuerdo que le gustaba mucho el “jefe” Bruce Springsteen, el rock “viejito” y la salsa. 

En diciembre de 1986 nos reunimos un grupo de 19 divulgadores en el Museo Tecnológico de la CFE para fundar la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt); y aunque Estrella no estaba entre ellos, sí participó indirectamente con las pláticas que teníamos para redactar el Manifiesto de los divulgadores de la ciencia, documento publicado en las revistas del Conacyt.  

Para lograrlo se invitó a algunos de los principales divulgadores de México, entre los que se encontraban Luis Estrada, José de la Herrán, Jorge Flores, Guillermo Fernández de la Garza, Guadalupe Zamarrón, Alejandra Jaidar, María del Carmen Farías, Horacio García, y José Sarukhán, antes de que fuera rector de la UNAM. Así que dentro de dos años la Somedicyt cumplirá 40 años. 

Por ese entonces, 1986, Estrella Burgos había regresado a trabajar al Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC), que tenía sus instalaciones en Coyocán, y se encargó de coordinar el boletín de divulgación Prenci —abreviatura de “prensa científica”—, con la colaboración de Nemesio Chávez, hoy presidente de la Somedicyt, y Ana María Sánchez. Todos ellos son premios nacionales de divulgación de la ciencia. Era un boletín modesto, de unas ocho páginas, pero con un gran contenido. Más tarde coordinó con Julieta Fierro el boletín Orión. 

A Estrella le gustaba mucho correr, así que con frecuencia íbamos a darle cuando menos una vuelta a los Viveros de Coyoacán, dado que ella vivía a dos cuadras. Siempre fue una gran lectora y traductora. Incluso trabajó para National Geographic, junto con su hijo Diego, haciendo traducciones para la versión en español.  

Durante la década de los 90 hice una editorial, ADN Editores, con la idea de ser independiente y producir libros de divulgación de la ciencia. Y logré publicar dos pequeñas colecciones, Viaje al centro de la ciencia, con alrededor de treinta títulos. Dentro de la segunda colección, Fenómenos naturales, dirigida a los niños, Estrella escribió el libro de La lluvia, ilustrado por Claudia de Teresa.  

Un poco antes, coordinamos con Paco Noreña durante un tiempo la colección Viajeros del conocimiento, de Pangea Editores, que editaba mi querida amiga Victoria Schussheim, y que es la primera colección de libros de divulgación que se hizo en México. En ella Estrella escribió los libros El naturalista de los cielos, William Herschel y El reverendo apacible, Thomas Malthus. Más tarde lanzaría los libros infantiles ¿Cómo es tu papá?, de la Colección Ojitos Pajaritos del FCE, Ecosistemas a bordo. La higiene, de la Colección Salud para Todos de ADN Editores. 

Como coautora Estrella participó en gran cantidad de libros de texto para primaria; tuve la fortuna de trabajar con ella en el Libro de Texto Gratuito de Geografía de Cuarto y Sexto de primaria de 1994. También como coautora hizo los libros El cometa Halley (con Julieta Fierro), Los continentes (con Luci Cruz), Animales asombrosos (con Martha Duhne) y La mesa está servida en el espacio (con su hijo Diego Noreña). 

Me tocó ser presidente de Somedicyt en 1995 y 1996, cuando era director de ADN Editores. En 1997 me llamó el doctor José Antonio Chamizo para ofrecerme ser subdirector de medios de comunicación de la recientemente creada Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, que abarcaba al CUCC y los museos Universum y Museo de la Luz. Una de las principales tareas era hacer una revista de divulgación de la ciencia para jóvenes, dado que se había dejado un gran hueco en la divulgación con la desaparición de la revista Información Científica y Tenológica 

Así que invité a dos destacadas divulgadoras Estrella Burgos, como editora, y Gloria Valek, como jefa de redacción. La primera con gran experiencia en la revista Naturaleza, de Luis Estrada, y la segunda, por haber sido editora de Ciencia y Desarrollo. Por primera vez, el trabajo de la UNAM y el Conacyt se unían en un gran proyecto, el cual dirigió como editora Estrella Burgos, por casi 25 años —le faltaron unos meses—.  

En poco tiempo ¿Cómo ves? se convirtió en una de las diez mejores revistas de divulgación mexicanas. Y todo se debe al excelente equipo editorial que dirigió Estrella Burgos, formado por Isabel Marmasse, Gloria Valek, Lizbeth Zavala, Sergio de Régules, Martín Bonfil, Georgina Reyes, Atenahys Castro, Salvador Gutiérrez Niño, Martha Duhne, Concepción Salcedo, Mónica Genis, Leticia Monroy, Gabriela García, Guadalupe Fragoso, Alicia García Bergua, Antonio Ortiz, Claudia Hernández, Luis Javier Platas, Gerardo Sifuentes, Martín Reyes, Maía Fernández Miret —hoy la editora—, así como la gran Sofía Argüelles. Tampoco debo olvidar el valioso consejo editorial y a todos los notables colaboradores. 

Estrella no solo destacó en la divulgación escrita, sino dadas sus cualidades para hablar incursionó con mucho éxito en la radio; condujo primero el programa “La respuesta está en la ciencia”, de la Somedicyt, el cual se transmitía en Radio UNAM (1996) y poco antes (1989) en “Quehacer científico” del IMER. Más tarde, durante varios años compartió con Juan Manuel Valero la conducción del programa de la DGDC: “Venga a tomar café con nosotros” y, posteriormente, “La araña patona”, del Instituto de Energías Renovables, ambos de la UNAM. 

No se conformó con la radio, sino que también incursionó en la televisión con Ciencia hoy. Asimismo, condujo, junto con Enrique Ganem, la serie Ciencia hoy de TV UNAM, que se transmitió en Canal 11 entre 1994 y 1995, coordinada por Luci Cruz y Martha Duhne. 

La labor de Estrella en el periodismo de ciencia también fue muy destacada, sobre todo con su participación en el curso en línea que ofrece la Somedicyt. Pero además de estar en la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, participó en varias conferencias internacionales de periodismo de ciencia como co-presidenta de América Latina. Se especializó en el periodismo de ciencia del cambio climático y del Covid-19. 

Fue presidenta de Somedicyt de 2007 a 2009. Entre sus aportaciones fue incluir a la divulgación de la ciencia en la anterior Ley de Ciencia y Tecnología, para que el Conacyt otorgara un apoyo constante a los divulgadores de la ciencia. Todavía recuerdo cuando la acompañé a la Cámara de Diputados.  

Una de las múltiples cualidades que tuvo Estrella fue luchar para que avanzara la divulgación de la ciencia en México, dando cursos por todo el país y participando en diferentes diplomados. En 2010, junto con Susana Herrera escribió un capítulo de la Encyclopaedia of Science and Technology Communication, editada por Sage Publications, California, EE.UU. 

Recordaremos siempre a Estrellita jugando dominó con una copa de vino blanco y, de vez en cuando, bailando, mientras seguimos construyendo el mundo de los divulgadores de la ciencia. 

Estrella Burgos con sus hijos, Daniel a la izquierda y Diego a la derecha.

 

JUAN TONDA MAZÓN  

Físico, editor y divulgador de la ciencia. Obtuvo el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia en 1996. Actualmente es Coordinador de Publicaciones del Instituto de Energías Renovables de la UNAM. 

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