16.5 C
Puebla
domingo, febrero 22, 2026

Un día sin drogas

Un día sin drogas

“La adicción es el deseo de huir de la realidad cuando la vida se vuelve insoportable” (Philip Seymour Hoffman)

 Ante el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, pueden provocarse efectos muy dañinos en las juventudes norteamericanas y “esto nos preocupa a todos los latinos”.

¿Por qué? Porque ocasionaría, en primera instancia, un aumento del precio en el mercado negro o la sustitución por sustancias más peligrosas; además de mayor violencia entre grupos criminales y el incremento de sobredosis por adulteración.

Es muy común que cuando hay escasez parcial, los distribuidores mezclan sustancias más potentes o impredecibles.

Por otro lado, el  impacto en la salud pública puede detonar negativamente, así como en la migración, la seguridad pública y en la regulación farmacéutica y el sistema hospitalario.

Los efectos en los adictos de EE UU pueden ser profundos y, en muchos casos, peligrosos.

Por ejemplo, cuando una persona dependiente no consigue la sustancia le provoca ansiedad intensa, manifestaciones de dolor muscular, insomnio, náuseas y vómitos, sudoración y temblores y una depresión profunda  y extrema.

Ante una escasez involuntaria, se tiene la tendencia a comprar drogas adulteradas, se usan mezclas más potentes con riesgo alto de sobredosis, se tiende a combinan sustancias de distinta índole como el alcohol, benzodiacepinas, metanfetaminas, entre otras.

Esto puede provocar un aumento de muertes por sobredosis, especialmente en personas cuya tolerancia ha bajado tras un periodo sin consumo.

También hay una tendencia al incremento de delitos menores para conseguir dinero; la necesidad de realizar trabajos informales o explotación humana; intercambio de jeringas, lo que puede traer como consecuencias más VIH y hepatitis C., y una mayor exposición a la violencia.

Los impactos sicológicos detonan en crisis emocionales severas, incremento de las tendencias suicidas, aumento de hospitalizaciones psiquiátricas y sensaciones de desesperación y descontrol.

Durante algún tiempo a partir de mañana, en la línea que separa a México de Estados Unidos, por primera vez en años, no habrá movimiento en ciertas rutas conocidas, ni túneles activos, ni cruces apresurados, ni cargamentos ocultos en compartimentos estratégicos. Habrá un silencio específico, casi invisible, nadie lo anunciará oficialmente, pero en los móviles comenzará a correr el rumor de que: ¡hoy no llegó nada!

¡Hay que esperar!, ¡parece que subió el precio a lo van a subir!; ¡dicen que no hay!

El reloj biológico de los adictos no se puede dar el lujo de negociar así tan abruptamente.

Los temblores, el sudor frío, la náusea, la ansiedad que muerde por dentro no pide permiso para actuar.

En las calles, el mercado negro se reorganizará. Aparecerán pequeñas cantidades guardadas para en casos de emergencia. El precio se duplicará, y alguien, no tan despistado, ofrecerá pastillas “similares”, aunque nadie puede asegurar qué contienen.

En los hospitales urbanos aumentarán las consultas por dolor abdominal, vómito, crisis de ansiedad; no todos dirán la causa aunque algunos médicos lo intuirán porque las salas de urgencias ya conocen el patrón.

Habrá discusiones entre distribuidores. El negocio no tolerará el vacío. Donde va a faltar producto, crecerá la fricción.

La escasez no significará ausencia total; significará incertidumbre.

Van a empezar a circular mezclas nuevas, más potentes o más impuras.

Una persona que logre conseguir algo, tras horas sin consumo, lo usará con la misma dosis de siempre. Su tolerancia bajará apenas un poco, pero lo suficiente como para darse cuenta que no es tan pura.

En algunos lugares, el día terminará con agotamiento físico extremo. La abstinencia no matará, pero dejará cuerpos rotos, mentes al límite. En otros lugares, habrá sobredosis por sustancias impredecibles. El número no será masivo, pero tampoco será menor.

El hecho de que no habrá drogas por un tiempo, no significa que será un  tiempo sin adicciones, mas eso no quiere decir que no vaya a haber dolor, ansiedad o precios alterados y mercados inquietos.

Esta situación revelará lo profundo de la dependencia, no solo química, sino económica y social,  que une ambos lados de la frontera.

Notas relacionadas

Últimas noticias

Lo más visto