💋 EL FUNCIONARIO ENTRABA A SU OFICINA, mandaba llamar a su personal, se presentaba, se ajustaba la corbata, veía de arriba abajo a las empleadas (las desnudaba con la mirada torva), checaba que la bragueta estuviera cerrada, tosía, volvía a barrer a las empleadas, y luego soltaba algún discurso (en tono de broma) y le pedía a la chica más bonita que se quedara y que cerrara la puerta del privado.
👄 UNA VEZ ANTE LA JOVEN, iba al grano: “Aquí vas a crecer y a ganar dinero extra si te portas bien, chula”. (Portarse bien significaba acceder a los galanteos del jefe, a las miradas obscenas, a los susurros en la oreja, a las invitaciones a comer y a beber, a irse con él a algún motel, y a convertirse, pues, en su amante, o en su esclava sexual).
🫦 DURANTE DÉCADAS HE SIDO TESTIGO de cómo el poder es usado para utilizar sexualmente a las empleadas del jefe. He visto esas miradas tristes que piden auxilio desde su silencio. He escuchado la humillación verbal seguida, a veces, de la humillación física. (Una nalgada, un abrazo no deseado, una caricia obscena en la entrepierna). El jefe es el jefe aquí y en China, decía el funcionario. Y ella, desde su modesta quincena, lo sabía. Al jefe lo que pida, eructaba él. ¿O no, mi reina?
💄 HUBO UNA CHICA QUE EN ALGUNA ÉPOCA fue amante de su jefe durante diez o doce años. Hay que decirlo: representó ese papel con estoicismo. Eso incluía que cada vez que llegara la esposa a la oficina, ella adoptara una postura simpática, ejemplar, sumisa. Nada que evidenciara que la esposa tenía ante sí a la esclava sexual de su esposo. Nada que dejara huellas. Un día, la chica se hartó de ese papel y se casó. El jefe, faltaba más, fue el padrino generoso de la boda.
🤰EN HUAUCHINANGO (FALTABA MENOS), hay un contralor apellidado Castelán que practica el acoso sexual indiscriminadamente. Hace poco, por ejemplo, le levantó la blusa a su empleada embarazada. Y lo hizo entre risas, como celebrando que el jefe es el jefe aquí y en China, y que quien quiera un bono extraordinario tiene que ceder algo más que territorio. El patrón es el patrón, ¿o no, mi reina?

