🌮LLEGO A LAS AHUMADERAS, célebre taquería al aire libre que se halla en la 11 sur, pensando que mi estancia ahí durará lo que uno tarda en consumir dos tacos de asada sin guacamole. Mis planes se rompen una vez que me estaciono. Son las 6:40 del sábado, y ya hay una fila de diez tragones. Pienso que la última vez que fui ahí, hace unos siete años, ese protocolo no existía. Los tiempos cambian, me digo.
💨UN FUERTE HUMO (largo y sinuoso) sale del fogón alimentado de carbón, aceite (o manteca) y machitos. Ese humo nos ahúma, valga la redundancia, a todos. Es un humo de cuello largo que se mete en los ojos, la nariz, las orejas y orificios por descubrir. Pienso en el medio ambiente y en las teorías conspiracionistas relacionadas con la capa de ozono.
🧑🔬 LA CIENCIA DICE que el carbón produce monóxido de carbono que contribuye a la contaminación atmosférica al oxidarse a dióxido de nitrógeno. En consecuencia, destruye la capa de ozono, lo que permite la penetración de la muy conocida Radiación Ultravioleta, misma que genera, entre otras cosas, cáncer de piel y el calentamiento de los océanos.
⚡️ESA RADIACIÓN UV produce el denominado estrés crítico en los corales y, posteriormente, su muerte. Todas estas reflexiones me acompañan mientras consumo, a lo bestia —junto con todos los tragones que a estas alturas formamos una fila de treinta o cuarenta—, monóxido de carbono mezclado con longaniza y machitos.
🧠MEDIA HORA DESPUÉS, la fila empieza moverse, justo cuando ya me sentía parte de un arrecife sensiblemente dañado. En ese momento, mi lóbulo frontal y mi área de broca inician otra reflexión: ¿Qué pediré? ¿Dos de asada (sin aguacate) y uno de machitos? ¿Dos de asada, uno de machitos y uno de longaniza? ¿Cuatro de asada y dos de machitos (para llevar)? Mis pensamientos se interrumpen cuando el señor taquero —cuchillo cebollero en mano— me pregunta qué voy a querer.
🔪“DOS DE ASADA (SIN GUACAMOLE), uno de longaniza y uno de machitos. Eso para comer aquí. Y todo eso para llevar”, digo como un neandertal hambriento y decodificado. Y dañado, también, pienso, en mi corteza cerebral debido al monóxido de carbono consumido durante una hora y pico.
🦧MIENTRAS DEGLUTO COMO MONO mis tacos, me digo que, por noche, los taqueros se deben meter unos cien mil pesos. Es decir: tres millones al mes. Y todo en efectivo, como reza un letrero, hecho a mano, que hay que pagar. A estas alturas soy un primate hambriento, pero feliz. No importa la contaminación. No importa la espera. Y hasta me chupo el dedo después de limpiar el plato de plástico color verde bandera.

