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sábado, marzo 7, 2026

Políticos huevones (por eso están panzones)

Políticos huevones (por eso están panzones)

💄 EN LOS AÑOS SESENTA, en Huauchinango, el burdelito del pueblo estaba en la prolongación de la calle Juárez. Se llamaba “El Barco”. De día, parecía tendajón. Había poco movimiento. Pero entrada la tarde, iniciaba la fiesta. Una fiesta que duraba hasta el amanecer. Las señoras que trabajaban ahí eran conocidas como “malas mujeres”. ¿La razón? Que se dedicaban al negocio del pago por evento. Entre más eventos tuvieran que hacer, más y mejor cobraban. El coito, por cierto, se hacía sin condón. Era otro país, otro mundo. No había sida, y las latas de sardinas podían durar años sin que se echaran a perder. No había fecha de caducidad. Eso sí: las enfermedades venéreas, como chancros o gonorrea, se multiplicaban. Cuando las señoras decentes pasaban por “El Barco”, caminaban rápido. Como si tuvieran mucha prisa. Algunas, incluso, se persignaban mientras caminaban rapidito.

💄💄 VINO DESPUÉS UN BURDEL que acabó con “El Barco”. Se llamaba “Los Chachos”. ¿La razón? Estaba ubicado a la salida de Huauchinango, junto a una finca llamada así. Ahí llegaban los diputados y los políticos casados con las señoras decentes del pueblo. Iban a celebrar todo tipo de cosas. Por ejemplo: fraudes electorales, obras millonarias otorgadas por el gobierno, o la concesión de alguna gasolinera. Entraban, pues, los políticos (todos panzones y de traje), se sentaban en la mejor mesa, pedían varias botellas de Don Pedro o Viejo Vergel, y el dueño de “Los Chachos” les enviaba las mejores muchachas. Estas damitas provenían de Poza Rica, Papantla o Platón Sánchez. Todas hablaban como jarochas. Era normal verlas sentadas en las piernas de los panzones de traje que se daban aletazos de caguamo al saludarse.

💄💄💄 ME ACORDÉ DE ESTAS ESCENAS bucólicas ahora que los partidos satélites como el PT y el Verde están negociando la reforma electoral. En el fondo, son como las “malas mujeres” de “El Barco” o “Los Chachos”: se dedican al pago por evento. Por ejemplo: una felación tiene un costo. Si es sin condón, el precio aumenta. Si es penetración, la cosa se pone mejor para quien se coloca en cuatro patas. Si es servicio completo, la negociación se va al alza. Unos verso los definen: “Putas que pasáis por la Quinta Avenida / tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida”.

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