🌮🌮🌮 EL HORROROSO CASO DE LOS LOCALES del Mercado de Huauchinango apesta a lo que huelen las hamburguesas echadas a perder que abundan en el jardín municipal. Así como a algunos les están vendiendo los locales a precios onerosos, a otros se los están dando regalados, o a costos mucho más accesibles. Cuentan fuentes bien informadas (que han pedido la gracia del anonimato) que Paúl y Saúl, hermanos gemelos del alcalde, ya tienen locales en la muy codiciada planta baja. Ellos, como recordará el lector, tienen una gran influencia en el Cereso de Huauchinango, donde todo lo que entra tiene su visto bueno. Y todo es todo. (Ya imaginará el lector lo que suele entrar de día o de noche a un Cereso). Justo enfrente del Cereso, los Gemelos del Mal tienen un negocio de platos sinaloenses. Desde ahí coordinan absolutamente todo.
👅👅👅 QUIENES TAMBIÉN YA CUENTAN CON LOCALES son algunas regidoras del ayuntamiento. Ya se sabe: las más leales y abyectas. Es decir: las que más elogian al alcalde a la menor oportunidad. (Todo mundo sabe quiénes son). ¿Y qué decir de la Síndico Municipal? ¡Faltaba más! Ahora resulta que todo mundo quiere ser locatario. El metro cuadrado vale 50 mil pesos (para los comerciantes de toda la vida), pero para los amigos, los parientes, las novias y los lambiscones, la cosa cambia.
💵💸💴 UNA DE LAS RAZONES POR LAS QUE EL MERCADO permanece cerrado es porque el tamal hay que comérselo bien cocido. (No a medio cocer). Y como no todos los locales han sido vendidos, el tamal se puede caer del plato. O se puede apoxcahuar, como las hamburguesas del jardín municipal. El negocio de las cortinas metálicas va de la mano con el tamal. En síntesis: todo tiene que ver con el tamal. Negocio es negocio, dice el alcalde, auténtico campeón del Moche y la Ley de la Milpa.
👺👹 PUEDE DARSE EL CASO DE QUE EL MERCADO ABRA SUS PUERTAS hasta 2027, cuando el hermano de los Gemelos del Mal salga entre patadas y votos de los ciudadanos. Y es que hoy por hoy es el único Mercado inaugurado que permanece cerrado. El abonero dice: “¡Abro hasta que paguen, chingá!”.

