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miércoles, enero 28, 2026

Los apuntes de Arnoldo

Los apuntes de Arnoldo

Me he dedicado a revisar los avances que Arnoldo Kraus me envió para concluir el primer borrador de lo que sería un anteproyecto sobre la muerte digna. Me habló de un texto casi concluido pero luego llegó el silencio. Supe que estaba enfermo y ―todo fue tan rápido― yo guardé la suficiente cautela. El anteproyecto son notas sueltas, dispersas; ideas que él de alguna manera manejó en casi todos sus libros. Ahora tengo frente a mí una especie de rompecabezas que contienen sus visibles estados de ánimo, cuentos cortos y preguntas ―muchas preguntas― que él se hacía y se respondía o que también dejaba abiertas esperando opiniones.

Su gran preocupación fue la misma: ¿Cómo entender el dolor de los demás? ¿Cómo aprender a decirle adiós a un ser querido que se halla en una fase terminal? ¿Cómo descifrar en el otro ―en el que sufre― que ya no desea tratamientos que solamente alargan la agonía e inflan los cajeros de los hospitales?

Arnoldo Kraus se dedicó a la bioética en México, el pionero. Ayudó y estuvo al lado de muchísimas personas que decidieron tomar la oscuridad del túnel visualizando la luz al final, ahí dónde o no hay ya nada o bien existe un paraíso que los terrenales no conocemos.

Han sido más de diez años de una correspondencia casi ininterrumpida: Arnoldo me hablaba de sus nuevos proyectos, de sus lecturas. Concluyó un ensayo sobre el suicidio y otro sobre la pandemia Covid. Trabajaba en una autobiografía, una experiencia de su propia enfermedad. En uno de los últimos mensajes electrónicos que me envió me anticipó que me mandaría pronto el borrador. Ya no pudo ser posible.

Lo que entiendo ahora es que debo comenzar a trabajar y reorganizar todos esos archivos. Volver al tema de sus proyectos. La bioética ―lo sabemos― es la relación ética entre el paciente y el médico. Arnoldo escribió que aquello poco a poco se había perdido. La aparición de los intereses entre los propios médicos, los hospitales y los laboratorios hicieron de la enfermedad y del sufrimiento un negocio, un gran negocio.

Los tiempos se acortan, conciencia de que se acortan.

Debo grandes enseñanzas a Arnoldo Kraus, un médico generoso, sensible viviendo en un mundo que, como lo definió J. M. Serrat, no nos gusta. El día que lo vi por última vez fue en un auditorio del Bosque de Chapultepec. Le debo un recuento de su obra y de su pensamiento.

Arnoldo falleció el 30 de agosto de 2025.

Terminaré de organizar los archivos y entonces me dedicaré a redactar una especie de ficción, una manera de mantenerlo vivo. Ojalá sus proyectos los retomen otros médicos o la bioética en México que no sé en manos de quién está ahora. Ojalá.

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