Me ha sorprendido el título al que me refiero en esta columna. Kevín Dutton está demostrando casi lo que ya mucho se ha escrito del tema: la condición humana es inherente a ciertas y variadas patologías, a ciertos y variados desórdenes mentales. El hecho de que se logre la plena convivencia ―cuando al mismo tiempo se piensa en cómo hacer el mal― convierte a cualquiera en un potencial sociópata. No hay vuelta a la página. Lo digo sin empachos: he experimentado su cercanía y reconozco que he reaccionado muy tarde. En el mejor de los casos, he optado por alejarme aunque esa medida también me ha transformado sin imaginarlo siquiera.
Desde que yo recuerdo me he interesado en lo que José Luis Durán King llamó “Vidas ejemplares”: las biografías de los asesinos seriales. Apareció de pronto ―y de la nada― un semiólogo sin suerte en la UNAM, quien hizo el intento de conciliar lo que él definió como estética (fotografías de morgues, etcétera) con el estudió de la mente de los transgresores. Nada nuevo, vino el fracaso y los excesos, lo que derivó en su destitución del cargo que tenía conferido.
Total, sólo traigo a flote la referencia porque quedó en la memoria de muchos estudiosos del tema.
Pero los encasillados como psicópatas tienen mucho que enseñarnos a los “normales”. Antes de continuar: abandonen esta lectura quienes no hayan experimentado alguna vez la cercanía inmediata de una negativa energía que viene de la sonrisa de un rostro que ha planeado perfectamente cómo lanzar el guante donde se esconde quizá una cabeza de martillo.
En otro aspecto, atendamos qué es lo que enseñan los psicópatas ―los sociópatas― de acuerdo a lo planteado por Kevin Dutton. En efecto, no se trata solamente de Ted Bundy o de Jack el Destripador. En el inventario entran además John F.Kennedy, Neil Armstrong o Bill Clinton, una muestra en la que todos estamos y donde la separación entre salud y enfermedad sólo la separa una línea muy fina.
Cito: “este libro combina el conocimiento científico sobre el cerebro humano con una crónica que recorre desde monasterios secretos hasta prisiones de máxima seguridad”. ¿Pero qué nos enseñan los psicópatas? Mucho.
En condiciones especiales los psicópatas alcanzan el éxito profesional.
Todos somos vulnerables, estamos en el filo de la navaja, se ha dicho insistentemente. La verdad de un depredador sin culpa, sin remordimientos, tiene mucho que enseñarnos.
(La sabiduría de los psicópatas, booket, Ariel, 2025, México).

