“Una meta sin un plan es solo un deseo” (Antoine de Saint-Exupéry)
“La forma de empezar es dejar de hablar y empezar a hacerlo” (Walt Disney)
El proyecto de vida es planeación estratégica: por un lado hay que tener la visión, la cual tiene la encomienda de guiarnos hacia nuestro sueño, es más, es nuestro sueño. “Si quieres conseguir tus sueños, despierta”.
Los sueños reactivan la esperanza, esto implica la toma de conciencia, esclarecer nuestros objetivos y levantarnos más temprano para empezar a luchar activamente en el aquí y ahora, en lugar de que se queden en la imaginación y en la espera.
Entre más trabajo hacia mi visión, más buena suerte tengo.
Por otro lado está la misión, lo que equivale a la razón de ser por la que estoy en esta vida. Es el enfoque por el que debo irme hacia la visión que tengo.
Por otro lado, están los valores, los que aprendemos en nuestra infancia, los que nuestros padres nos inculcan mediante el lema familiar o esas frases que ellos mismos escucharon de sus padres desde hace muchas generaciones atrás y que marcaron mi forma de ser actual.
“Lo que la Cuna no da, la universidad no lo presta”, parafraseando a Unamuno.
Bien definidos estos instrumentos de planeación, entonces, y solo entonces podemos hacer un diagnóstico de nuestra vida, justo en el momento en el que decidimos diseñar nuestro proyecto de vida.
El diagnóstico es como el FODA: tenemos que conocer nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.
Con estos elementos básicos podemos hacer la analogía del proyecto de vida contra la planeación estratégicas, note el hipócrita lector que en ambos casos debe de existir un documento que evidencie lo que veo hacia el futuro, bien lo aplicaban Leonardo da Vinci y Steve Jobs: “La mejor forma de predecir el futuro es inventándolo”. La frase se atribuye a Peter Drucker, Alan Kay y a Dennis Gabor, cada quien en su especialidad
Todos tenemos la capacidad de elegir nuestro proyecto de vida con libertad, según lo que consideramos importante y significativo.
El proyecto de vida se basa en la elección de objetivos personales, con base en los valores propios, las creencias y los sueños.
Lo que permite desarrollar nuestras competencias, talentos, autonomía, libertad, dignidad y bienestar, que impacta en el fortalecimiento de la propia autoestima.
Por eso hay quien afirma que la disciplina, como herramienta práctica, es la discípula de la autoestima
La idea es vivir con intención, sin traicionarme, escuchándome, respetándome defendiendo mi libertad. Es volver a mí una y otra vez.
El proyecto de vida es una brújula que nos ayuda a decidir, cuando dudamos; a saber porque camino volver, cuando nos perdemos
Saber quién eres es la base para decidir qué quieres.
La idea es diseñar un plan de acción con pasos concretos, tiempos y recursos necesarios para alcanzar las metas.
Aprende a organizar el tiempo y a dar importancia a lo que realmente contribuye a nuestro proyecto de vida.
Evaluar las consecuencias de las decisiones y asegurarnos de que estén alineadas con nuestros objetivos. Es fomenta la disciplina, la responsabilidad y la constancia.
Hacer los ajustes que sean necesarios; los cambios también son parte del crecimiento.
Revisa periódicamente los avances y realizar mejoras.
Por otro lado, El fracaso es la manera de empezar de nuevo, pero más inteligente.

