Sólo yo sé ―en mi fuero interno― cuánto he deseado cerrar este actual ciclo de pesadillas que ha llegado oculto entre la niebla. Sé también que la escritura no es catarsis pero la memoria hace siempre de las suyas. Releí la extensa entrevista que le hiciera Víctor Roura a José de Jesús, a mi hermano, y regreso a su concepción de la poesía, de la cultura y de la vida. Rescato, en los entrecomillados, algunas de sus más esenciales respuestas. Las cursivas son mías:
Política / Estética: “Soy reacio a la eufemísticamente llamada clase política, uniforme, genérica, y proclive a la autogestión, a la directa expresividad ciudadana. Cuanto me afana a diario una estética también me afana a diario una ética: pertenezco a la noble generación que entrevió la última utopía del siglo XX y no seré indigno jamás de esta pertenencia”.
Dosfilos: “La calidad propia y la justeza propia del tema definen la inclusión de un texto en la revista; de otra manera lo descarto, lo olvido. Explicándolo así, admito que he tenido muy malos ratos: dolorosas rupturas que involucran a amigos, escamosos pleitos que involucran a prosaicos líricos y a burócratas. Pero primero está la honradez moral, intelectual; en fin, edito la revista para contribuir a la divulgación de unas cuantas ideas en las que creo y el solo hecho de hacerlo trasciende toda especie de conflictos, de sinsabores…”
La Poesía: “Comencé a leer y a escribir poesía, o mejor: a escribir bienintencionados remedos de poesía, desde mi feliz época de estudiante de Preparatoria (…) De improviso entonces me descubrí escribiendo una poesía que descubrí como muy personal, muy mía, y de improviso tenía también yo una colección de poemas que quizá decían algo. Ignoro debido a qué o efecto o causa llegué a, o llegó a mí, la poesía: de cuando en cuando me lo pregunto y aún no tengo ninguna satisfactoria respuesta; sólo sé hoy de mi absoluto respeto hacia ella (…). Me fascinó el proceso de reescribir un poema, séase cierta línea, ciertas líneas o todo, y hacia aquella época resolví que no tendría inconveniente entonces en asumirme como un poeta más interesado en escribir que en publicar y más interesado en reescribir que en escribir”.
No quisiera ser monotemático. Estoy corriendo los velos.
He anotado aquí aquello por lo que José de Jesús Sampedro tanto luchó; me ha sido difícil olvidarme de la ignominia de quienes ―en su manifiesta perversión― insistieron ir en contra de sus voluntades.
A quienes lo entregaron, a quienes canjearon su verticalidad, les pido que vuelvan a las cursivas. Ha sido gravísimo y ellas lo saben. No perdono. Escribo una corta novela y a él lo veo en cada una de las líneas. Eso me ha permitido continuar, me ha salvado. Es una historia de muchas décadas. Borges: “La vida es una gran aventura y hay que vivir esa aventura”… Y lo hicimos juntos, siempre juntos. Será por eso que lo sigo viendo en la casa paterna acariciando a las mascotas, platicando en los pasillos… Será por eso.

