19.3 C
Puebla
jueves, marzo 26, 2026

Branislav Prelević; poeta y puente entre México y Yugoslavia

Más leídas

Corría el año 2010 y este joven aventurero que soñaba con la poesía y el servicio diplomático en mismas proporciones, llegaba a Belgrado, capital de Serbia y capital también de la extinta Yugoslavia. Las heridas de los bombardeos de 1999 eran visibles no sólo en la memoria de los sobrevivientes, sino en el propio corazón arquitectónico de la ciudad; oscuras huellas en el concreto marcaban el violento paso de los misiles y edificios que guardaban el silencio de lo que alguna vez fue un ataque sin precedentes. No obstante, ante mis ojos nunca apareció la ruina en su sentido más desolador. Lo que vi fueron, más bien, vestigios de un tiempo que había dejado de existir para transfigurarse en un presente vivo, contradictorio y magnético.

Y allí, en ese cruce de lenguas y de siglos, en el umbral siempre poroso entre la poesía y la vida, conocí al poeta y traductor Branislav Prelević. Lo encontré rodeado de estudiantes de filología hispánica y de jovencitas que habían aprendido a amar el español a través de las telenovelas mexicanas que transmitía la televisión serbia —esa ruta improbable y entrañable por la que nuestro idioma llegaba a los Balcanes—. Estaba allí, en medio de todo eso, “Brana”, como le llamaban sus amigos: dicharachero, alegre, jovial, escondiendo libros, copias, papeles con tachaduras y poemas sueltos en sus bolsillos, como aquel que guarda secretos urgentes en cualquier parte de la casa. Y allí, al instante de conocerlo, se dirigió a mí diciéndome que había escuchado hablar de mi persona tanto en la Embajada de México como en la Facultad de Filología. “Un joven mexicano que escribe poesía y vive en Serbia. ¡Qué alegría! Yo fui, alguna vez alguien como tú: un joven yugoslavo que escribía poesía y vivía en México. ¡Encantado de conocerte!”. La conexión fue inmediata, como suelen ser aquellas fundadas sobre la poesía y el azar.

Los años siguientes fueron de una amistad que se fue construyendo lentamente, como se instalan las causas verdaderas. Tardes de viernes para tomar café en el Hotel Moskva —ese palacio art nouveau que Belgrado conserva como una joya melancólica del Este—, mientras Brana me dictaba sus lecciones de traducción y literatura yugoslava. Sábados de kafana, la cantina serbia, para contarme sus años en España, en México y en la extinta Yugoslavia. Allí, en la kafana más tradicional que halláramos, conforme el alcohol iba tomando nuestro aliento, Brana me compartía —nunca con afán de presunción— sus anécdotas con Paz, con José Emilio y con Vasko Popa. Me confesaba sus amoríos, sus días en la docencia, su carisma irresistible entre los niños, y esa grandísima e inefable pasión por nuestra lengua: el castellano. Pero, ¿quién era ese hombre que transcurría solitario las noches en Belgrado?

Nacido en el pequeño pueblo de Zelenik en 1941, Branislav Prelević se formó en Belgrado como bibliotecario y se graduó en Literatura Yugoslava en la Facultad de Filología de la Universidad de Belgrado. Poeta dotado, aforista brillante, ensayista dedicado, pintor apasionado, escritor de voz propia, fue, sin embargo, ante todo un traductor emblemático del español al serbio, y en juego viceversa; quizás el más importante en la historia poética de su país. Disfrutaba la academia —ejerció de profesor en tres colegios belgradenses—, pero su vocación más profunda era otra, la de aquel que, en el silencio de la página, hace posible que dos lenguas se reconozcan en la intimidad.

En 1976, motivado por una admiración absoluta por México, las variantes de nuestro castellano y la influencia de las lenguas originarias y sus pueblos, Brana emprendió el viaje a nuestro país para ampliar sus horizontes literarios, perfeccionar su español y frecuentar a los escritores más relevantes de la época en lugares como Veracruz y nuestra inmensa capital. Años después, regresó a Belgrado cargado de recuerdos, anécdotas y una desbordante voluntad de verter al serbo-croata, todo lo que le había seducido en nuestras tierras. De aquella estancia fértil nacieron sus traducciones de la obra poética de Octavio Paz y Xavier Villaurrutia e incluso, de uno de los grandes cronistas en la historia de México, Miguel León-Portilla.

En 1980, con la misma inquietud artística que lo impulsaba siempre hacia los márgenes del mapa, Brana partió hacia Madrid. En su estadía, trabajó con la traducción de la obra de Rafael Alberti, Tirso de Molina, Garcilaso de la Vega y Luis de Góngora —uno de esos nombres que siempre resonaba en cualquier charla con el siempre querido y recordado Brana. Sin embargo, su incalculable esfuerzo no se limitó a sus dos estadías internacionales, pues desde su ciudad Belgrado, también llevó a su lengua madre la lírica de Gabriela Mistral, Sor Juana Inés de la Cruz, Miguel de Unamuno, José Emilio Pacheco, Blas de Otero, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Julio Herrera y Reissig e Ida Vitale.

Y aunque Prevelic es recordado por ser el más grande traductor del castellano en los Balcanes, su producción literaria no se limitó a ser puente entre una lengua y otra, también fue constructor lírico, creador de versos y fructífero poeta que publicó quince libros de poesía entre 1971 y 2015, dos libros infantiles, una novela, un libro de cuentos, cinco libros de aforismos y un puñado más de textos teatrales. Branislav Prelević, recibió en 1986, el premio nacional Miloš Djurić, por su extraordinaria labor en el campo de la traducción literaria.

En una de sus últimas apariciones en medios de comunicación, en una cumbre de hispanismo en Bulgaria, Prelević sentenció con versos la lección más cruda que la vida le había dado: “soy un hombre / de tan avanzada edad / que no puedo olvidar la verdad / ni otras cosas que son para la eternidad / en primer lugar – la misma dignidad”. Y así, de apariencia siempre digna y postura mesurada, Branislav Prelević murió en 2018 con la misma discreción con que había vivido, disfrazando su grandeza entre la multitud de una gran ciudad. Yo nunca pude publicarlo; esa deuda aún me pertenece.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Más artículos

Últimas noticias