24.2 C
Puebla
miércoles, marzo 18, 2026

Bajo la piel de Puebla

Más leídas

Recuperación de la memoria histórica

Dicen que el teatro es un arte efímero, que desaparece en cuanto se cierra el telón, sin embargo, tras cuatro décadas de habitar la escena, he comprendido que el oficio de contar historias es, en realidad, un ejercicio de resistencia y permanencia. Este 2026 marca para mí un ciclo de cuarenta años de complicidad con los escenarios; un viaje que comenzó en noviembre de 1986, bajo las luces del Teatro Hermanos Soler y la guía de Fernando Soler Palavicini. Desde mi debut profesional en la obra teatral “Los cómplices”, mi vida no ha sido otra cosa, que un intento por descifrar los latidos de mi entorno a través del gesto, el cuerpo, las emociones y la palabra. Hoy, esa búsqueda me ha llevado de regreso a la raíz, a las entrañas de mi querida Puebla que, rumbo a sus 500 años, nos exige mirar más allá de sus fachadas, para encontrar su verdadera identidad Bajo la Piel de sus Barrios Fundacionales.

Hace ya dos décadas que mi brújula alcanzó a ubicar otro rumbo, entendí que el teatro no solo sirve para inventar mundos, sino para rescatar los que el tiempo amenaza con borrar. Dedicar veinte años a la recuperación de la memoria histórica de Puebla para llevarla a escena, no ha sido una labor de solo revisar archivos y bibliográfías, sino una excavación arqueológica del espíritu poblano. Esta labor me ha llevado a las raíces de nuestro valle, Cuetlaxcoapan “Lugar donde cambian de piel las víboras”, qué sin duda, es un nombre para una ciudad que, desde el sueño angelical de Fray Julián Garcés, ha sabido mudar su piel sin perder su esencia.

Al caminar por los Barrios Fundacionales, esos que sostuvieron los primeros pilares de nuestra capital, uno descubre que la historia no está solo en los libros, sino en el eco de las calles y en la piel de su gente, donde el origen indígena y mestizo se dan la mano. No solo muestran el pasado, sino el corazón que late hoy bajo el asfalto, y que es el pulso de los barrios que dieron nombre y rostro a la mayoria de su población.

La historia de Puebla no es solo la de sus grandes trazas al estilo romano, y sus líneas rectas diseñadas por Hernando de Saavedra, es, sobre todo, la memoria de una convivencia social compleja que da paso al mestizaje poblano. Mientras don Alonso Martín Pérez, conocido como “el partidor”, extendía los cordeles para asignar los solares entre los fundadores hispanos, en las márgenes del río Almoloya se gestaba otro corazón cultural indígena de la nueva urbe que se fundaba.

Allí, entre las sombras de El Alto, San Francisco, Analco y La Luz, las manos indígenas de los señoríos de Cholula, Cuautinchan, Huaquechula, Huejotzingo, Tepeaca y Tlaxcala, no solo levantaban muros, sino que daban vida a la República de Naturales.

En los siglos XVI y XVII, la Puebla de los Ángeles fue una ciudad de tres cabildos: Eclesiástico, indio y español; conviviendo, pactando y soñando bajo un mismo sol. A partir del año 1600, fue reconocido el Gobierno de Naturales, siendo el indio mestizo Juan de Mendoza, el primer gobernante de naturales, y este acuerdo duró hasta inicios del siglo XIX, después de la Independencia de México, cuando los Gobiernos de Naturales desaparecieron, y en su lugar llegaron ayuntamientos mixtos, controlados por criollos o mestizos.

A esta parte de la historia, enfocamos el proyecto interdisciplinario que estrenaremos este mes de abril bajo el título “Bajo la piel de Puebla”, que busca honrar esa memoria indígena invisible. Rumbo a los 500 años de nuestra fundación, el escenario se convierte en un espejo, donde buscamos recuperar el espíritu de los Señoríos Indígenas que son parte sustancial de la identidad en esta ciudad. No buscamos simplemente mostrar el pasado, sino sentir cómo late hoy esa dualidad, bajo el asfalto en nuestro terruño poblano.

Cierro este ciclo de cuarenta años, con la misma certeza con la que pisé el escenario por primera vez, sabiendo que el arte escénico es un medio capaz de vencer al olvido. Mientras Puebla se encamina a su quinto centenario, yo sigo aquí, con la piel curtida por el oficio, convencido de que contar nuestra historia es la forma más honesta de habitarla.

El telón se levantará una vez más en abril para celebrar que, Bajo la Piel de esta ciudad, todavía hay infinitas historias —indias, españolas y mestizas— que esperan ser contadas.

Este es uno de los siete proyecto interdisciplinarios seleccionados y apoyados por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales de la Secretaria de Cultura Federal dentro de su convocatoria 2024-2025; además de contar con el apoyo operativo del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla.

Más artículos

Últimas noticias