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domingo, abril 12, 2026

La “Dolorosa Inflación” que nos va a dejar el Mundial 2026 en México…

La “Dolorosa Inflación” que nos va a dejar el Mundial 2026 en México…

Antes de abrir tema, amigo lector, le quiero mostrar unos datos por demás reveladores: cómo evolucionó el precio de los boletos de los tres mundiales organizados en nuestro país.

Empecemos por MÉXICO 70. Asistir a un partido en el estadio Azteca era muy accesible para la mayoría de los ciudadanos, ya que un boleto “categoría C” costaba $30 pesos mexicanos, equivalentes a $2.00 USD, y el salario mínimo era de $27.93 pesos diarios.

Con un salario mínimo diario se podía comprar el boleto más económico del Mundial México 70. Pelé y Beckenbauer estaban a solo un día de trabajo de distancia.

Dieciséis años después, en MÉXICO 86, los boletos ya reflejaban un aumento considerable y un cambio en su comercialización.

El primer cambio fue que en el 70 se vendían de forma individual y en el 86 ya se vendían en paquetes.

Siendo uno muy popular de 13 partidos en $135,000 “viejos pesos”, quedando cada partido individual en $10,384 viejos pesos, o bien su equivalente a $15.38 USD, y el salario mínimo estaba en $1,845 viejos pesos; es decir, se necesitaban 5.6 días de trabajo para poder ver en vivo a Maradona y a Matthäus.

Y llegamos a nuestro tercer Mundial en MÉXICO 2026 (40 años después). Un boleto en categoría 3 tiene un “precio oficial” de $19,070 pesos en el portal de FIFA, un equivalente a $1,083 USD, y el salario mínimo está en $315.04; es decir, se requieren 60.5 días de trabajo para poder comprar un boleto de ínfima categoría para ver a la selección nacional, y no a las grandes estrellas de este mundial, porque ellas jugarán en EE. UU., no en nuestro país.

Ya ve, amigo lector, cómo está la inflación. En estos tres mundiales pasamos de tener que trabajar 1 día en el 70, a 5.6 días en el 86, al acabose de 60.5 días en la actualidad.

Y esto se ve reflejado en nuestra Liga MX, hoy más que nunca.

Ahora sí, después de esta breve introducción de contexto, llegamos a lo que estará siendo la nueva “economía” de nuestro fútbol doméstico.

Al América le convenía regresar a jugar al Estadio Banorte inmediatamente después del juego México vs. Portugal y antes del inicio de la Copa del Mundo.

Esto es para “normalizar” las nuevas condiciones y precios de lo que será asistir a un juego en este recinto.

Los boletos de acceso están en el rango de los $683.00 pesos (localidad más económica), llegando hasta los $9,113.00 en la sección “PREMIUM A CHAIRMAN’S CLUB”, un lounge subterráneo donde ya ver el partido no es lo más importante; ahí lo más importante es “ver y ser visto”.

Haga de cuenta, amigo lector, es como estar en el Baby’O en Acapulco en los 80’s y 90’s (como dirían los chilangos de esa época).

Tomando como referencia un buen boleto con visibilidad al centro del campo, se tiene un valor de $2,278 pesos (sección 100 Plus).

Si revisamos cuánto costó el último “Clásico Joven” jugado en el estadio Azteca en la jornada 15 del Clausura 2025 (8 de abril de 2025), sus precios oficiales estaban en el rango de $550 a $1,500 pesos.

Pero ahí no paran los cambios. Los abonados y dueños de plateas que estaban ubicados en áreas donde hoy están las nuevas secciones de Hospitality (las cuales son 5) han sido reubicados a secciones atrás de las porterías.

Y con la condición de que, si alguien no está de acuerdo con estos cambios, existe el recurso de cancelar su abono y reembolsarle la parte proporcional no devengada del mismo, tomando como referencia el precio de venta al inicio de temporada; y en el caso de las plateas, existe una oferta de compra vigente sobre la mesa para ser adquirida por el propio Estadio Azteca-Banorte.

En el caso de los palcohabientes, se mantiene la condición vigente en el nuevo reglamento de tener denegado el acceso de alimentos y bebidas a los palcos, como era la costumbre, y todo tendrá que ser adquirido dentro del estadio a precios de restaurante VIP de Polanco.

Bueno, hasta el estacionamiento pasó de precios de $180, $250 y $350 (dependiendo del encuentro) antes de la remodelación, hasta los $1,139 hoy en día, siendo un precio fijo por encuentro sin importar los equipos que jueguen.

Y aquí quiero hacer un paréntesis para decirle que las condiciones no solo cambian para el aficionado, también cambiarán para el equipo que rente el estadio para sus encuentros de local, ya que también cambiarán mucho con respecto a lo que eran antes. Si bien el precio pactado de renta vigente en el contrato no cambiará, lo que sí cambiarán son sus condiciones de uso y los precios que estarán obligados a mantener al público.

En futuras entregas le explicaré y le daré más detalles de estos cambios.

Lo único que sí le puedo decir es que no sé qué va a hacer el Sr. Escalante con su Atlante en este majestuoso palacio, en donde sus aficionados simple y sencillamente no tienen manera de poder sobrevivir a estas condiciones, aparte de que son una “minúscula minoría”, ya que la mayoría de los que en tiempos lejanos llenaban el Azulgrana hoy ya no están entre nosotros.

Es como si el Sr. Escalante viviera en un Infonavit y de repente despertara viviendo en la zona más exclusiva de Las Lomas, sin conocer a nadie de sus vecinos y, lo que es peor, sin un peso en la bolsa para poder solventar un “estilo de vida” con esas exigencias.

Una “película de terror”. Qué horror.

Créame, amigo lector, que el último lugar en el que deseo estar es en los zapatos del Sr. Escalante en este momento.

Que alguien le ayude, porque para mí que en pocos meses le va a entregar el equipo al Sr. Azcárraga, como aquel vecino que sacó de la agencia un BMW y, al cabo de las tres primeras mensualidades, se dio cuenta de que no lo puede sostener ni mantener y prefiere entregarlo a la agencia antes de morir en el intento de mantenerlo.

Como verá, amigo lector, los estadios de fútbol ya no son solo santuarios llenos de emoción y de recuerdos; ahora son principalmente “máquinas de generar dinero”.

Esto es por la “visión” del despacho internacional de arquitectura POPULOUS, quienes se convirtieron en los “gurús” de los recintos deportivos mundiales. Con decirle que 8 de los 16 estadios sede de este Mundial fueron diseñados por esta firma, y los estadios de Chivas y de Rayados también fueron diseñados por POPULOUS. Y adivine, amigo lector, la remodelación del estadio Azteca está a cargo en el diseño por las mentes brillantes de POPULOUS, donde sus dos principios básicos son la incorporación de asientos de lujo y los servicios de alta calidad.

Con estos dos principios, la inflación en el precio de los boletos de acceso a los estadios se vuelve un manjar para los propietarios de los inmuebles y para los dueños de los equipos.

Y la condena al destierro de los aficionados de bajos ingresos.

Con estas medidas se está perdiendo el “romance” entre los equipos y su base de aficionados, aquellos que sufren y lloran cuando su equipo pierde y son capaces de comerse al mundo cuando su equipo gana.

El dinero está separando este “amor” y lo están cambiando por los “villamelones digitales”, aquellos que están dispuestos a pagar la cantidad que sea con tal de “pertenecer” a la élite de redes sociales y que acuden al estadio para “ver y ser vistos”.

El fútbol contemporáneo se basa en estadios VIP donde ya no tienen cabida las tribunas populares y se

busca vender palcos a corporativos y asientos de lujo a precios de oro.

…..

¿Santiago Baños a los Rayados…?

Ese rumor cada vez cobra más fuerza y retumba en los cimientos del Gigante de Acero.

¿Será acaso que los Rayados pretenden emular a sus vecinos los Tigres de la UANL cuando “ficharon” a Mauricio Culebro en marzo de 2021, dejando este último a Televisa para pasar a Sinergia Deportiva (empresa operadora de los Tigres y propiedad de Cemex)?

Fuentes bien informadas me dicen que ese rumor está a un paso de concretarse.

¿Será acaso que es mejor centro de capacitación directivo el Grupo Televisa y catedrático Azcárraga Jean que la multipublicitada escuela de “management deportivo” Johan Cruyff y todo su séquito de “profesores expertos”?

Pues, a juzgar por los resultados, yo estoy seguro de que sí.

Los resultados están a la vista: los ex Johan Cruyff son buenos para “gastar altos presupuestos” y cosechar cero títulos, y los ex Televisa “administran presupuestos” y ganan campeonatos.

Pronto lo veremos y diremos…

Por cierto, si estos dos equipos norteños confían tanto en el talento en los discípulos del Sr. Azcárraga Jean y los quieren dentro de sus directivos, ¿por qué es que dicen que quieren un cambio en el fútbol mexicano?

¿No será acaso que toda esa percepción es creada por Jesús Martínez?

También pronto lo veremos y sabremos la realidad entre dueños.

Por cierto, y por último, al fichar directivos también hay negociaciones entre dueños.

El pacto de caballeros no se ha perdido ni se ha dejado de practicar por la mayoría, aunque alguno falte a su palabra y al pacto muy seguido.

Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.

Hasta la próxima.

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