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lunes, febrero 16, 2026

Los huehues en Puebla, una tradición que celebra nuestra identidad

Los huehues en Puebla, una tradición que celebra nuestra identidad

Cada año, antes de la semana santa, la ciudad de Puebla recibe el jolgorio y la algarabía de los huehues (palabra náhuatl que quiere decir “viejos”), una tradición que nos recuerda nuestra identidad mestiza.

La palabra Carnaval proviene del latín carne levare o carne vale, que significa “quitar la carne” o “adiós a la carne”, marcando el inicio del recogimiento de la Cuaresma y que generalmente abarca el fin de semana hasta el martes de carnaval, previo al Miércoles de Ceniza.

Sus danzas llenas de humor, sus vestimentas coloridas, repletas de plumas y lentejuelas parecen burlarse de los asuntos serios de la realidad, y hacen de los integrantes de las cuadrillas un espectáculo de sincretismo cultural que recorre las calles de la ciudad de Puebla, con el objetivo de sacar sonrisas y alegría antes de que vengan los tiempos de la contrición y el arrepentimiento por los pecados cometidos.

Según algunos historiadores y cronistas, los huehues surgieron en el siglo XVII en el estado de Tlaxcala, y que sus estrafalarias vestimentas y máscaras de ojos azules y rostros europeos tenían como propósito burlarse de los patrones españoles y de sus danzas.  Así, los  huehues y su tradición carnavalesca pasaron a Puebla, a los barrios habitados por indígenas  tlaxcaltecas como el Alto, Analco, Xonaca o el de la Luz.

Antiguamente, los disfraces de huehues permitían a los indígenas beber pulque, una bebida que sólo los ancianos (considerados sabios) podían consumir.

El carnaval poblano no puede entenderse sin la presencia de los huehues.

Los barrios de la ciudad de Puebla reciben cada año a las diversas  cuadrillas de danzantes que se adueñan  de las calles y que, con sus características y tradicionales vestimentas, ejecutan danzas, marchan al ritmo de la música popular, para inundar el aire con el desprendimiento de la carne.

La maringuilla, que baila con los espectadores, y el diablito  que se encarga de molestarlos y de tronar el látigo para provocar su espanto, son personajes casi indispensables que convocan la participación y el regocijo del público.  A ellos se agregan otros tan vistosos como el charro, el caporal, el catrín, las chinas poblanas, y otros más de reciente incorporación.  Todos ellos distinguibles  por las máscaras o caretas que les dan identidad.

Con independencia de su origen y de la variedad de danzas que ejecutan, los huehues, ancianos sabios de los pueblos prehispánicos, nos muestran en esta festividad tradicional de la cuaresma poblana el vigor cultural de una manifestación, ecléctica por excelencia, que sigue  viva y actual porque continúa transformándose y recibiendo la influencia del entorno social contemporáneo.

El tradicional carnaval de Puebla muestra el valor histórico, social y cultural de nuestros barrios, con la finalidad de mantener vivo el gusto y fervor de la danza expresada por los huehues, una de las tradiciones más vivas de los barrios antiguos de la ciudad de Puebla.

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