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miércoles, abril 8, 2026

La Polvareda, de Rogelio Silva

La Polvareda, de Rogelio Silva

Mucho se dice que la infancia determina en buena medida lo que llegamos a ser en la vida adulta. Las huellas del dolor, del abandono, de la falta de cuidados amorosos suelen persistir a lo largo de nuestra existencia. Ignoramos de qué manera se manifiestan esas carencias en nuestro día a día. Sin embargo, aunque la sombra nos persiga, siempre surgen los recuerdos de aquel ayer teñido de nostalgia y unas cuantas gotas de felicidad. Pero el ser humano es complejo, multifacético, armado emocionalmente de claroscuros. A veces recordar no basta. Se necesita fustigar la palabra para expresar, a través de historias trabajadas con las herramientas de la ficción, aquello que se esconde entre los pliegues del dolor. De esta forma, la imaginación se da la mano con las experiencias biográficas para crear mundos donde la mirada de asombro de la infancia prevalece sobre la observación y el juicio del adulto. Así, la poesía y la esperanza son el juego de luces a través del cual miramos un territorio de tragedias mínimas y voces múltiples que nos hablan de la niñez, la migración, las ilusiones perdidas, el primer y el último amor, cifrados en el poder de una máquina de escribir.

Con un lenguaje elegante y preciso, las historias de La polvareda, del escritor oriundo de Huajuapan de León, Oaxaca, Rogelio Silva, transforman lo trágico y ordinario en epopeya íntima, donde el drama de los desastres naturales, los hijos que marchan “al otro lado”, la astucia de los niños frente a los mercachifles de ilusiones, así como los hechos históricos que dejaron un reguero insalvable de desolación en pueblos aún marcados por esos añejos vendavales, revelan cómo los pequeños dramas y alegrías de un pueblo pueden convertirse en literatura de gran resonancia poética. De esta forma, Rogelio Silva logra que el polvo —símbolo del tiempo y la memoria— se convierta en un elemento narrativo que une las voces de sus personajes y refleja la complejidad de la vida comunitaria en su región de origen, Huajuapan de León, Oaxaca.

Tuve el privilegio de acompañar al autor en la etapa final de esta colección de relatos. Conocía su trabajo escritural en un taller que se habilitó en su despacho de publicidad en la colonia Huexotitla. Sus primeros textos eran muy disciplinados, sobrios. Muy pronto empezó a emerger en sus relatos el manejo prolijo y divertido del habla de personajes populares, las metáforas deslumbrantes y un ritmo que delataba ya un estilo poderoso y profundo. Tanto el grupo como yo seguimos cada vez con innegable interés las turbulencias emocionales y sociales de sus personajes, gracias a esa afortunada mezcla de poesía, reflexión y nostalgia en su estado más puro que empezó a ser la marca de cada relato de Rogelio Silva.

Desde mi posición de encaminadora de escritores, descubrí las múltiples pepitas de oro guardadas entre las líneas de sus relatos. Años después, me sorprendió su determinación de completar un libro de 7 cuentos, los que habían pasado la rigurosa selección de su autor. Nos pusimos a trabajar y en unos meses se completó la versión definitiva. Un punto interesante fue que el único titubeo del autor estuvo en el título. Muy serio, como si fuera cuestión de firmar un acta que libera o condena a un reo para siempre, me preguntó mi opinión sobre algunas ideas. Fue divertido observar su proceso de pensamiento: entre el desencanto y el humor, sus propuestas fueron dando paso a la única posibilidad, ese título que no podía ser otro: La polvareda. El polvo, como signo indeleble de nuestros pueblos, es la marca de las historias que cuentan los abuelos y que Silva recuerda como remolinos que van dejando capas de olvido y muerte sobre los hechos del pasado.

Más allá de mi asombro ante la genialidad de un escritor que aún no había decidido presentarse al mundo, me atrevo a afirmar que en el trabajo de Rogelio Silva el feliz matrimonio entre talento y disciplina, junto con el vínculo entre oficio y voluntad creadora, se refleja en el acabado conceptual, en las múltiples lecturas que fueron forjando un estilo y en las horas dedicadas a buscar en la memoria piezas pulidas por el tiempo para mezclarlas con los sueños y las esperanzas de un pueblo que, como dice la contraportada del libro, “es a la vez todos los pueblos”.

La polvareda. Rogelio Silva (Editorial El Barco de Cristal, ISBN 978-607-96990-2-4)

 

 

 

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