Un tribunal federal en Los Ángeles dictó una sentencia de 15 años de prisión contra Jasveen Sangha, señalada como responsable de suministrar la ketamina que provocó la muerte del actor Matthew Perry en 2023. La acusada, conocida como la “reina de la ketamina”, se convirtió en la tercera persona condenada dentro de una investigación que involucra a cinco implicados.
La jueza Sherilyn Peace Garnett respaldó la recomendación de la fiscalía al imponer una pena considerada ejemplar, luego de que Sangha se declarara culpable de cinco cargos federales, entre ellos distribución de drogas con resultado de muerte y operación de una red de tráfico de estupefacientes. Durante la audiencia, la magistrada advirtió que la acusada deberá enfrentar las consecuencias con “resiliencia”, en referencia a sus propias declaraciones.
De acuerdo con las autoridades, Sangha operaba desde su domicilio en North Hollywood, donde se hallaron diversas sustancias ilícitas, entre ellas metanfetamina, ketamina, cocaína y otras drogas, además de miles de dólares en efectivo. La investigación determinó que vendió al actor 25 frascos de ketamina por 6 mil dólares, incluida la dosis que resultó letal. Perry, de 54 años, fue encontrado sin vida en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles, y el informe forense estableció que la droga fue la causa principal del fallecimiento.
El caso también expuso una red de suministro irregular en la que participaron profesionales de la salud. El médico Salvador Plasencia fue sentenciado a dos años y medio de prisión por vender ketamina ilegalmente, mientras que Mark Chávez recibió arresto domiciliario. Ambos perdieron sus licencias médicas. Además, otros implicados —incluido el asistente personal del actor, Kenneth Iwamasa, y el intermediario Erik Fleming— enfrentan procesos judiciales y posibles penas de hasta 15 y 25 años, respectivamente.
Las autoridades sostienen que, pese a declararse culpable, Sangha mostró escaso arrepentimiento, al continuar con actividades ilícitas incluso después de otras muertes relacionadas con su red. En contraste, familiares de Perry exigieron la pena máxima, subrayando el impacto irreparable de su pérdida. “El dolor es permanente”, expresaron en el proceso judicial.
El caso ha reavivado el debate sobre el acceso indebido a sustancias controladas, especialmente en entornos de alto perfil, y la responsabilidad de quienes facilitan su distribución. La resolución judicial marca un punto clave en una investigación que evidenció fallas en el control médico y redes clandestinas de drogas en Hollywood.

