Cada 18 de marzo, México recuerda uno de los momentos más significativos de su historia económica y política: la Expropiación Petrolera de 1938, decretada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. Aquel acto histórico no solo representó la recuperación del control nacional sobre el petróleo, sino que también provocó una extraordinaria movilización social. Hoy en día aun es poible recordar que el pueblo mexicano se unió, desde ciudades hasta pequeñas comunidades rurales, realizando cooperaciones económicas para apoyar al gobierno a cubrir las indemnizaciones y compromisos derivados de la nacionalización petrolera.

Y es en el estado de Puebla que con gran orgullo, se conserva un testimonio muy particular de esa participación popular. Se trata de un recibo por la cantidad de $1.00 (un peso) correspondiente a la cuota asignada a la comunidad de San Miguel Xoxtla, destinado a enviarse a la Ciudad de México como aportación para abonar a la llamada deuda petrolera de 1938.
El documento, fechado el 15 de julio de 1938, fue entregado a la Tesorería del Comisariado Ejidal de San Miguel Xoxtla, en aquel entonces perteneciente al municipio de Tlaltenango, Puebla, y deja constancia de la cooperación realizada por el C. Ildefonso Ramos Xochimitl, y con gran orgullo estimado lector, bisabuelo de quien esto escribe. Más allá del modesto monto —un peso que en su momento representaba un esfuerzo económico significativo para una familia campesina—, el recibo refleja el espíritu solidario con el que muchas comunidades mexicanas respaldaron la decisión del gobierno federal.

Este pequeño papel constituye hoy una valiosa pieza histórica para Puebla y los Poblanos, pues ilustra cómo la expropiación petrolera no fue únicamente una decisión presidencial, sino también un movimiento nacional sostenido por la participación voluntaria de la población. Documentos como este, provenientes de comunidades poblanas, ayudan a comprender la dimensión social del acontecimiento.
Por su rareza y contenido, es posible que este recibo sea uno de los pocos testimonios documentales y de acervo poblano que hacen referencia directa a las cooperaciones comunitarias organizadas en la entidad poblana para contribuir al pago de la deuda derivada de la expropiación petrolera. Así, a casi ya nueve décadas del histórico 18 de marzo e 1938, este documento nos recuerda que la historia nacional también se construye desde los gestos solidarios de las familias y pequeñas comunidades del país como lo fue San Miguel Xoxtla.
Sumado a este porceso nacional, desde las mismas comunidades poblanas, existen ejemplos de cómo este acontecimiento marco un nuevo rumbo en la población, ejemplo de ello son comunidades con testimonios sobre la expropiación petrolera con el nombre “18 de marzo” asignado a escuelas primarias como lo son las ubicadas en San Martín Texmelucan, Huauchinango, San Salvador el Verde y Esperanza entre otras, así como un preescolar con el mismo nombre en el municipio de Izúcar de Matamoros y establecido en la Colonia Lázaro Cardenas. Asi tambien existen calles y Colonias con el mismo nombre “18 de marzo” como las de Santo Tomás Chautla, o Colonias con el nombre “Expropiación Petrolera” como la de San Lucas Atoyatenco, Tehuacan, Texmelucan o Puebla Capital.
Otro testimonio importante relacionado con el acontecimiento de la Expropiación Petrolera en el municipio de San Miguel Xoxtla es un mural ubicado en las instalaciones de la actual Telesecundaria Emiliano Zapata. En el año de 1940, siendo presidente de la República el general Lázaro Cárdenas, este edificio se inauguró como la primera Primaria Federal de la comunidad.
Este mural, realizado por el profesor Carlos Pérez, de la Academia de Bellas Artes de Puebla, representa de forma simbólica a un ángel con cadenas rotas como una figura protectora; esta puede interpretarse como la nación mexicana cuidando los recursos del país mientras pisa una figura oscura. El niño que sostiene simboliza el futuro o el pueblo protegido tras la decisión histórica, mientras que el otro niño en la parte inferior, en actitud de angustia y casi sometido, representa los intereses extranjeros que fueron desplazados. Este mural, planteado de forma alegórica, muestra la expropiación como un acto de defensa nacional en la que el pueblo se une por el futuro del país.


