Este miércoles, José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile, marcando un hito como el primer mandatario ultraderechista en el país desde el retorno a la democracia en 1990. Durante una solemne ceremonia celebrada en Valparaíso, ante la presencia de numerosos líderes internacionales, incluidos los presidentes de Argentina, Ecuador y Bolivia, así como el rey Felipe VI de España, Kast juró su cargo y prometió un “gobierno de emergencia”.
A los 60 años, Kast, un abogado ultracatólico y exdiputado, sucede al progresista Gabriel Boric y representa una vuelta a un conservadurismo radical que no se veía en Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet. Durante su discurso, destacó que su administración se enfocará en dos de las mayores preocupaciones de los chilenos: la delincuencia y la inmigración irregular. Kast subrayó que las cosas cambiarán, prometiendo medidas firmes para frenar el crimen y asegurar las fronteras.
El presidente electo ha sido claro en su postura: no busca una “batalla cultural” en temas de derechos sexuales o reproductivos, pero sí enfocar su mandato en la seguridad del país. “Mis expectativas son esperanzadoras con Kast. Llevamos muchos años con mucha delincuencia en Chile“, expresó José Miguel Uriona, un vendedor de 65 años en Valparaíso, reflejando la esperanza de muchos de sus compatriotas.
A pesar de las preocupaciones sobre el aumento de los delitos violentos y la presencia de bandas extranjeras como el Tren de Aragua, Chile sigue siendo uno de los países más seguros de América Latina, con una tasa de homicidios de 5.4 por cada 100,000 habitantes, una de las más bajas de la región.
La toma de posesión de Kast fue seguida de un almuerzo oficial con los dignatarios internacionales, y por la tarde, el presidente viajó a Santiago para presidir su primer acto oficial en una escuela de la capital. Más tarde, desde el Palacio de La Moneda, pronunciará su primer discurso como mandatario, donde detallará las prioridades de su gobierno, centradas en la seguridad, la inmigración y la economía.
Kast también ha sido criticado por su apoyo explícito a la dictadura de Pinochet, lo que lo coloca en una posición conflictiva con aquellos que abogan por una mayor apertura política y social. Sin embargo, su ascenso al poder también refleja el crecimiento de gobiernos de derecha en América Latina, con una creciente influencia de Estados Unidos en las políticas latinoamericanas.
En cuanto a su gabinete, Kast ha nombrado a figuras clave como el economista ultraliberal Jorge Quiroz, quien será el nuevo ministro de Hacienda, y la exfiscal Trinidad Steinert, quien se encargará de la Seguridad Pública. La composición de su gobierno, en gran parte formada por personas sin experiencia política pero con vínculos con el sector privado y la academia, ha generado tanto expectación como críticas.
El desafío más inmediato de José Antonio Kast será cumplir sus promesas de combatir la delincuencia y restaurar la confianza de la ciudadanía en el orden público, mientras enfrenta un panorama político y social dividido. El futuro de Chile bajo su gobierno se presenta incierto, pero no cabe duda de que su ascenso representa un cambio radical en la dirección política del país.

