El Gobierno federal presentó su iniciativa de reforma electoral y uno de los cambios que más ruido ha generado es la reducción del número de senadores. La propuesta plantea pasar de los actuales 128 a solo 96 integrantes en la Cámara Alta.
El anuncio fue hecho al dar a conocer el paquete de reformas impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que el objetivo es eliminar excesos y acercar la representación política a la ciudadanía.
De acuerdo con la iniciativa, el nuevo esquema eliminaría a los senadores elegidos por lista nacional. En su lugar, se mantendrían los espacios obtenidos por mayoría y primera minoría, lo que —según el planteamiento oficial— obligaría a los aspirantes a buscar el respaldo directo en las urnas.
Desde el Ejecutivo se argumenta que el Senado, tal como está hoy, resulta costoso y poco funcional. Reducir el número de curules, sostienen, permitiría una Cámara más compacta y con legisladores que lleguen al cargo con votos y no por acuerdos partidistas.
El planteamiento ya comenzó a generar reacciones encontradas. Mientras algunos sectores celebran el recorte como una medida contra los privilegios políticos, otros advierten que podría afectar el equilibrio de fuerzas y la representación de minorías.
La reforma será turnada al Congreso en los próximos días, donde se anticipa un debate intenso. Por ahora, la propuesta deja claro que el rediseño del sistema electoral va en serio y que el Senado está en la mira del cambio.

