“Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
par ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.”
Canto a mí mismo de Walt Whitman.
I
No todos los días se cumplen años y cada año se cumple uno distinto.
En el mundo esotérico y espiritual tiene varios significados o simbolismos:
- Retorno solar o renovación del alma: Astrológicamente es un reinicio de la energía personal, pues el sol regresa a la misma posición en la que estaba al momento en que nací.
- Renacimiento y espiral ascendente: Es una vuelta que simboliza madurez, crecimiento y elevación de la conciencia.
- Portal o día de alta energía: Es un día de gran conexión espiritual, porque es el día en Dios/ El Universo se manifestaron de forma particular sobre el individuo, en este caso sobre mí. Haciendo de cada uno, una persona única y especial.
Por ello, quizá, siempre se recomienda festejar la sabiduría adquirida durante el año, la existencia y las ganas de seguir con vida. Y también, al ser un día energéticamente tan importante, se requiere ponerles una intención especial a los deseos.
II
En días recientes, una cosquilla nació en mí: aprender hebreo para comprender y entender mejor la Qabbalah, Kabalah o Cábala. Pues estoy convencido de que es una lengua propia de los Magos.
Se sabe que el hebreo se lee y escribe de derecha a izquierda. Mística y esotéricamente hablando, pienso que la razón es: el conocimiento se plasma con fuerza y se entrega puro y de corazón.
Dicho esto, se me ocurrió hacer un pequeño experimento conmigo mismo: investigar la escritura de mi nombre en hebreo.
Mi nombre completo y que sólo utilizó para términos legales es: José (חוסה) Alfredo (אלפרדו) Godínez (גודינס) Pérez (פרס).
Y junto se escribiría así: חוסה אלפרדו גודינס פרס.
Ahora vamos por el significado:
- José: proviene del hebreo Yosef (יוֹסֵף), que significa literalmente “Dios añadirá”, “Dios aumentará” o “que Dios provea”. Se deriva del verbo hebreo lehosif (להוסיף), que significa “añadir”, “acrecentar” o “aumentar”, reflejando la idea de providencia divina y crecimiento
- Alfredo: deriva del anglosajón o lenguas germánicas: Ælfræd, formado por las palabras ælf (que significa ‘elfo’) y ræd (que se traduce como ‘consejo’). Es decir: «aconsejado por los elfos».
- Godínez: Deriva del nombre propio “Godino” o “Godo”, proviene de los pueblos godos (raíces germánicas) que habitaron la península ibérica. Significa “combate” o “batalla”.
- Pérez: derivado del hebreo Perets(פֶּרֶץ), significa “brecha”, “apertura” o “irrupción”. Tiene un origen bíblico, mencionado en el Génesis (38:29) como el hijo de Tamar y Judá, quien nació de forma inesperada al abrirse paso antes que su hermano gemelo, Zera. Es una figura clave en la genealogía de Jesús.
Podría decirse que mi nombre significa y simboliza: Dios proveerá consejo para aperturar la batalla.
III
Ahora vamos con el Tarot, basadas en las lecturas propuestas por Mary K. Greer en su libro El Tarot Arquetípico (Editorial Sirio, 2023). Las Cartas de nacimiento se dividen en dos: Personalidad y Alma; en el caso de la primera, se obtiene al sumar el mes, el día y el año hasta reducirlo a una cifra de dos dígitos que tendrían que ser del 1 al 22; mientras que para la segunda hay que reducir la cifra a un solo dígito.
De la Carta del Alma se extrae la constelación a la que pertenece.
Y cada carta –conforme a una tabla que la autora ofrece dentro del libro– contiene una tabla de correspondencias, donde se ofrece una Carta de factor oculto.
Por ejemplo, yo nací el 21 de febrero de 1985 (10-1): Mi carta de Personalidad o Maestra es La Rueda de la Fortuna, mi carta del Alma es El Mago, mientras que mi carta de Factor oculto es El Sol.
Traducido significa que: soy una persona que se adapta al cambio y está en constante movimiento, con un facilidad para comunicar las ideas y pensamientos complejos de forma sencilla. Indulgente, noble, capaz de funcionar igual en momentos calma o presión así como en la cima alta o la baja. Capaz de manejar y afrontar la tarea más complicada. Se actúa conscientemente desde el amor, el razonamiento enfocado y con gran capacidad para cristalizar cada una de las ideas y proyectos propuestos. Y sin embargo, me cuesta creer en mis capacidades.
Siguiendo a Greer existen otras formas de explicar la personalidad, a través del nombre.
Las Cartas de Nombre se pueden obtener por dos métodos:
- Sistema inglés estándar: Las veintiséis letras se numeran consecutivamente del 1 al 9 y luego se vuelve a empezar por el 1.
- Sistema cabalístico: Busca hacer coincidir el alfabeto de la lengua inglesa con el hebreo, pero puede ser un poco problemático, pues el hebreo se basa más en el sonido que en la ortografía.
Por ello, Mary K. Greer decidió recurrir a los números de los veintidós Arcanos Mayores como base numérica.
Acorde a la propuesta realizada por Mary K. Greer, tres son las Cartas que corresponden al Nombre: Carta de los Deseos y la motivación interior; Carta de la personalidad externa; y de la suma de estas se obtiene: Carta del destino.
Posteriormente, Mary K. Greer propone otra serie de fórmulas para comprender la personalidad, a través del nombre. Analizar cuántas veces se repite una letra; para de allí obtener: el ritmo personal.
De esta misma suma y colocación de cartas se puede obtener: el mandala del nombre.
Utilizando la tabla numérica, propuesta por Mary K. Greer en este libro, cada nombre y apellido que te conforma da por resultado: un acorde temático: Yo consciente, Yo oculto y Yo vocal.
De la Carta de nacimiento sumada a la Carta de nombre se obtiene la Carta potencial de vida: “…muestra tu mayor potencial y lo más alto que puedes alcanzar. Siempre se lee en su forma más espiritual e idealista para representar el objetivo final que puedes alcanzar reuniendo todas tus fuerzas para cumplir tu destino según el propósito de tu alma”.
IV
Por extraño que parezca, hay dos cosas que se repiten: los símbolos y los números. Y ambos conllevan un gran significado.
Las letras hebreas contienen un valor numérico y, pienso, si uno sumara el valor numérico de un nombre, podríamos encontrar su significado o símbolo a través de la numerología.
V
Regresando al hebreo, este sábado 21 de febrero, cumplo 40+1.
Utilizando el sistema de numeración hebreo (gematría), es: מ (Mem): vale 40 y א (Alef): vale 1. Se escribe o representa así: מא׳. Significa: Madre, mientras que en la Biblia el número 41 representa un rayo de esperanza o el momento de la “tierra prometida” después de un período de espera o prueba (40 días/años). Jesús mismo, antes de ser bautizado e iniciar su vida pública, pasó 40 días y 40 noches en el desierto.
En el Sefer Yetzirah (Libro de la transformación), hay un fragmento que dice así:
“Yah, (…) que es Eterno, Sublime y Santísimo, ordenó (formó) y creó el Universo como treinta y dos misteriosos senderos de sabiduría por medio de tres Sefarim, a saber: S’for (el número, el cálculo o la idea); Sippur (la palabra) y Safer (la escritura de la palabra) que son Él uno y el mismo”.
Algo que no está alejado de muchas de las teorías de manifestación o decretos que se han puesto tan de moda últimamente: Imaginar y/o mentalizar el deseo, darle forma (generar el conjuro) y, una vez que se tiene claro, escribirlo.

