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viernes, febrero 13, 2026

Cupido, ¿mito o ciencia del amor?

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En este mes tan ‘cariñoso’, uno de los símbolos más utilizados para hacer alusión al amor es el pequeño Cupido: un niño alado armado con arco y flechas, mismas que al ser disparadas a dioses y humanos, provocan un enamoramiento profundo; es representado con los ojos vendados, como una demostración de que el amor es ciego.

Pero este personaje no es sólo una imagen, detrás de él y sus flechas acertadas (o no, depende cómo nos haya ido en la feria) hay toda una historia, teorías y explicaciones científicas que buscan descubrir el efecto del enamoramiento.

El mito

Se cuenta que Cupido es hijo de Venus –la diosa del amor– y de Marte, dios de la guerra. Es un ser carismático y poderoso, que carga en su espalda dos tipos de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocan un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que causan indiferencia.

El tiempo pasaba y Cupido no crecía, por lo que Venus comenzó a preocuparse por ello. En busca de una solución se dirigió al Oráculo de Delfos, quien le dijo que el amor no puede crecer sin pasión, afirmación que llenó de incertidumbre a la madre de Cupido, hasta que ésta dio a luz a Anteros, el dios de la pasión. Entonces todo cobró sentido, pues cuando Cupido estaba cerca de Anteros, crecía y se transformaba en un hermoso joven; no obstante, al separarse, volvía a ser un niño.

Mientras tanto, la preocupada madre se enteraba de la presencia en la Tierra de una hermosa princesa llamada Psique (alma), quien a pesar de ser muy hermosa no podía encontrar un marido, pues ningún hombre se sentía digno de ella. Incluso el Oráculo predijo que encontraría el amor en un precipicio, ya que el destino le tenía preparado a un marido en forma de serpiente alada, terrible y poderosa que llegaría hasta ella para hacerla su esposa.

Atormentada por esta noticia, Psique se encontraba al borde del abismo; al saber esto, Venus, celosa por la gran belleza de la princesa terrenal, pidió a Cupido que la hiciera enamorarse locamente del hombre más feo y despreciable del mundo. En la tarea, Cupido se pinchó accidentalmente con una de sus flechas y se enamoró perdidamente de la princesa. Al estar con ella no era un niño, sino un joven muy guapo.

Contra los deseos de su madre, Cupido llevó a Psique a un castillo aislado en el que se casaron. Según la leyenda, él llegaba con su esposa únicamente después de que la luz del día se hubiera ocultado, ya que como única condición para casarse estipuló que ella no podía ver su rostro, pues deseaba ser amado como un mortal y no como un dios. Si por curiosidad ella lo miraba, ambos se separarían para siempre.

Un día Psique estaba aburrida, por lo que pidió a sus hermanas que la visitaran; ellas, al saber la felicidad y el lujo que la rodeaban, sintieron envidia y le llenaron la cabeza de dudas, forzándola a descubrir la cara de su esposo. Así, mientras Cupido dormía, le iluminó el rostro y vio lo hermoso que era. Esto le valió el castigo de ser abandonada por él, quien con tristeza se despidió diciéndole queel amor no puede vivir sin la confianza.

Arrepentida tras ser expulsada del castillo, Psique recorrió el mundo superando una serie de desafíos impuestos por Venus. El último de ellos y el más peligroso consistía en llevar al inframundo una caja y un poco de belleza para Proserpina, esposa de Plutón. Aunque se le advirtió que por ningún motivo podía abrir la caja, su curiosidad la venció una vez más y, al momento de incumplir, cayó en un profundo sueño que la hacía parecer muerta.

Cupido la encontró y retiró el sueño mortal de su cuerpo, lo puso nuevamente en la caja y convencido de que Psique había superado diversos obstáculos para mostrarle su arrepentimiento, la perdonó al igual que Venus.

Conmovidos por el amor que emanaba de ella, los dioses la convirtieron en diosa para que pudiera reunirse con su esposo. Desde entonces el amor de Psique y Cupido ha sido representado por la famosa imagen de dos corazones atravesados por una flecha.

La ciencia

En un lado totalmente opuesto al de las historias e incluso a la propia mitología, para los científicos el enamoramiento se explica por medio de un proceso bioquímico. Los efectos del amor en el cuerpo producen un estado de euforia natural al estar con la pareja, comparable con el efecto que un adicto experimenta tras consumir la sustancia de la que es dependiente, afectando las áreas intelectuales del cerebro.

El ‘flechazo de Cupido’ toma aproximadamente un quinto de segundo en hacer efecto en las 12 zonas del cerebro que trabajan en conjunto para liberar químicos como la dopamina, la oxitocina o la adrenalina, un cóctel de sustancias cerebrales que inducen la euforia.

No obstante, el proceso antes descrito no sólo afecta las áreas intelectuales del cerebro, sino también funciones cognitivas tan sofisticadas como la representación mental, las metáforas y la imagen corporal; además, cuando el amor no funciona, puede ser una causa importante de estrés emocional y/o depresión.

Dado que algunas partes del cerebro generan estímulos hacia el músculo del corazón, generalmente se atribuye el sentimiento del amor a este órgano, tal como ocurre también con el estómago: de ahí el efecto de sentir mariposasque revolotean en nuestro interior.

El enamoramiento también produce un incremento en los niveles sanguíneos, la sudoración, la presión arterial, el ritmo cardíaco, además de cambiar notablemente nuestro estado de ánimo, e incluso se llega a tener una percepción diferente a la realidad.

Durante los primeros meses de enamoramiento aumentan los niveles de cortisol, una hormona esteroide relacionada con el estrés, mientras que la testosterona –hormona sexual– disminuye en el hombre, volviéndolo más tranquilo. No obstante, esta misma hormona aumenta en la mujer, lo que la conduce a un estado alerta e incluso hace que se torne agresiva.

Pese a ello diversos estudios han demostrado que enamorarse es bueno para la salud, pues es un estado motivador, inspirador y reconfortante que ayuda a mantener el optimismo en las personas.

En un contexto similar, estar enamorado es también fuente de inspiración para diversos artistas: canciones, novelas, poesías y un sinfín de expresiones amorosas han sido y seguirán siendo el motor del mundo, por lo que –de vez en vez– bien vale la pena dejarse flechar por una de las saetas del travieso Cupido.

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