Con lágrimas en el rostro y un emotivo abrazo a sus compañeras, Regina Martínez cruzó la meta en Milano Cortina 2026, convirtiéndose en la primera mujer mexicana en competir en esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Aunque llegó en la última posición, su logro simboliza años de esfuerzo y perseverancia, y marca un hito para futuras generaciones de deportistas mexicanas.
Inspirada por la participación de Germán Madrazo en PyeongChang 2018, Martínez decidió explorar el esquí de fondo mientras vivía en Minnesota, enfrentando frío, soledad y depresión estacional. La disciplina no solo se convirtió en su pasión, sino también en un respiro y motivación para cumplir un sueño olímpico.
Empezar en un deporte nuevo a los 28 años, apenas conocer la nieve y combinar entrenamientos con la carrera de Medicina fueron solo algunos de los retos que enfrentó. Su preparación incluyó jornadas de entrenamiento a tempranas horas de la mañana, paseos con perros para generar ingresos extra y ahorro constante para viajar a lugares con nieve, demostrando una determinación inquebrantable frente a la falta de recursos y tiempo.
Al finalizar la prueba de 10 km estilo libre con una marca de 34:05.4, Martínez recibió felicitaciones de las medallistas Frida Karlsson, Ebba Andersson y la estadounidense Jessie Diggins, y compartió un abrazo con la brasileña Bruna Moura, una tradición del esquí de fondo olímpico que celebra la camaradería entre competidores.
Los resultados de la prueba reflejaron la magnitud del desafío:
Oro: Frida Karlsson (SWE)
Plata: Ebba Andersson (SWE)
Bronce: Jessie Diggins (USA)
108º Regina Martínez (MEX)
Con este debut, Regina Martínez se establece como una pionera del esquí de fondo en México.

