Publicado originalmente por Eyanir Chinea en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:
Las medidas de presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba empiezan a caer en cascada sobre una economía que ya estaba hundida. Al firmar en enero una orden ejecutiva para imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo o combustibles a la isla, el mandatario activó una cuenta regresiva en detrimento de los cubanos, que ya venían experimentando un deterioro sostenido de su nivel de vida.
Para el Gobierno de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, heredero político de Fidel y Raúl Castro, la situación es el resultado de un contexto de “guerra económica”, marcado por el bloqueo comercial y financiero impuesto por Washington desde 1962 y ampliado por décadas de desencuentros. Para sus detractores, en cambio, es la consecuencia directa de los férreos controles estatales, que controlan hasta el 90% de los medios de producción, y han asfixiado el desempeño del país.
Los continuos apagones por la crisis energética que atraviesa el país se espera que lleguen este martes a una de las situaciones más críticas hasta la fecha: hasta el 64% de la isla quedará sin luz en el momento de mayor demanda energética, según datos de la propia red estatal cubana, la Unión Eléctrica, recabados por Efe. El estrangulamiento de la maltrecha economía cubana avanza con rapidez. A principios de enero, la operación militar estadounidense en Caracas para capturar a Nicolás Maduro y “tomar el control” del país, como dijo Trump, cerró el grifo del petróleo de Venezuela. Cuba quedó entonces sin su principal aliado y a expensas de las entregas humanitarias de combustible que le suministraba México. Cerrada ahora esa vía, que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, trata de reactivar tal y como dijo este martes, la situación se ha ido degradando día a día.
Atrapada en un sistema económico ampliamente controlado por el Gobierno socialista, la isla ha dependido históricamente del turismo como una fuente clave de divisas. Sin embargo, en medio de la parálisis del comercio, el transporte y el suministro eléctrico, que ha permeado en la calidad de hoteles y restaurantes, la llegada de visitantes, ya muy mermada desde la pandemia, ha ido cayendo año tras año.
Canadá se ha mantenido como el principal país de origen de los visitantes, por lo que la cancelación de sus vuelos supone un golpe particularmente duro para una economía ya debilitada. En 2024, unos 860.000 canadienses pasaron sus vacaciones en la isla: hoy Air Canada tiene en marcha un operativo para repatriar a al menos 3.000 turistas, tal y como anunció el lunes, cuando informó de la suspensión de vuelos a la isla hasta mayo.
El siguiente país del que llegan turistas a Cuba era en 2024 y a gran distancia, Rusia (185.816), Estados Unidos (142.450), Alemania (65.487), España (65.054) y México (62.839). Solo México y Rusia han mostrado un repunte reciente en el número de viajeros. El 2025 cerró con un estimado oficial de ingresos turísticos de apenas 917 millones de dólares y 1,9 millones de visitantes, un 14% menos que el año anterior y muy por debajo de los 2,6 millones previstos por el aparato de Díaz-Canel, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) y declaraciones públicas. La cifra representa el menor nivel de turistas en casi dos décadas, excluyendo el periodo de la pandemia.
Para el destino caribeño, atrás quedaron los años de recuperación que siguieron al “deshielo” con Estados Unidos, impulsado por los entonces presidentes Barack Obama y Raúl Castro, que llevó a un récord de 4,6 millones de llegadas en 2018.
El resto de la economía también gravita en torno al turismo, como se refleja en la estructura de las importaciones. En 2024, Cuba destinó 369 millones de dólares a carne de ave y 158 millones a cerveza, productos esenciales para abastecer hoteles y polos turísticos, según cifras compiladas por la plataforma de datos abiertos OEC.
Air Canada es la aerolínea de mayor tamaño que ha anunciado la suspensión de sus vuelos a Cuba, alegando la falta de fiabilidad para recargar combustible de aviación en los nueve principales aeropuertos del país. Otras compañías canadienses, como Sunwing, WestJet y Air Transat, también han cancelado o reducido operaciones y han enviado aeronaves vacías para repatriar pasajeros.
Las aerolíneas mexicanas, en cambio, aseguran contar con capacidad suficiente para mantener sus rutas. La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) reporta que Aeroméxico y Viva movilizaron 271.888 pasajeros hacia Cuba el año pasado, un aumento del 5,2%. Viva, responsable del 63% de los traslados en 2025, detalló que puede cargar combustible en su base sin depender del escaso suministro cubano.
Otras aerolíneas, con trayectos más largos, han comenzado a diseñar planes alternativos para repostar en terceros países. Air Europa, por ejemplo, anunció que realizará una escala técnica en Santo Domingo, República Dominicana. Iberia mantendrá sus vuelos, aunque ofreció flexibilizar tarifas para los clientes que deseen modificar sus boletos.
Exportaciones a China y España
Con una economía de tamaño reducido, el país habría acumulado alrededor de 1.000 millones de dólares en exportaciones en 2024, basadas principalmente en tabaco y minerales, con China y España como sus principales destinos. España es además el país con mayor número de empresas de inversión extranjera y representaciones comerciales en la isla, según datos de ICEX.
El país europeo también figura como el segundo mayor proveedor de Cuba (13%), solo por detrás de China (16%), y hasta agosto de 2025 había vendido a la isla unos 454 millones de euros. Según el ICEX, a noviembre, el salario medio estatal rondaba los 12 euros al tipo de cambio informal, mientras que el del sector privado alcanzaba los 54 euros.
Sin una fuente de energía asegurada y con importaciones mermadas por la caída de los ingresos, la situación económica de los cubanos se vuelve cada día más precaria.
México ha enviado 800 toneladas de ayuda humanitaria, básicamente alimentos como leche en polvo, en dos buques que se espera que lleguen el jueves a Cuba, mientras que Estados Unidos despachó seis millones de dólares en bienes prioritarios, en un intento por ofrecer un respiro temporal. Trump, no obstante, ha advertido que el Gobierno cubano deberá negociar “antes de que sea demasiado tarde”. Ante esas presiones, el castrismo, acorralado, se ha abierto a un diálogo con Estados Unidos mientras la economía y el día a día de los cubanos se acercan al precipicio.
Publicado originalmente por Sergio Murguía en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:
Cuba afronta una caída del turismo agravada por la reducción de los vuelos por falta de combustible
Cada día que pasa desde que se han intensificado las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba, la situación se pone más negra para el país caribeño. Ni el sector del turismo, históricamente impulsado por las autoridades por garantizar la entrada de divisas extranjeras, ha escapado a las medidas de contingencia con las que el Gobierno pretende hacer frente a la escasez de combustible, derivada del bloqueo energético impuesto por Washington. A esto se suma el anuncio del Ejecutivo de que ya no le queda más combustible para la aviación comercial, lo que ha provocado una reacción de las aerolíneas que pronto se sentirá sobre la maltrecha economía cubana.
Este lunes, Air Canada, que lleva a la isla a gran parte de los turistas que la visitan, anunció que suspende operaciones hasta mayo. Iberia mantiene la frecuencia, pero ofrece devoluciones y cambio de billetes y, junto con Air Europa, hará parada técnica en Santo Domingo para repostar. Solo Aeroméxico mantiene sus operaciones sin variaciones.
En los hoteles ya se ha empezado a sentir la incertidumbre. Cuando David Torres (29 años), un trabajador del hotel Metrópolis, en el centro histórico habanero, escuchó a uno de los jefes decirle al informático que guarde toda la información sensible en discos duros porque iban a “apagar el hotel”, sintió un vacío paralizante y desmoralizador.
Él, junto a sus compañeros de trabajo, llevaban meses afinando los detalles para la apertura del inmueble, recién restaurado, otro de esos nuevos hoteles que en los últimos años las autoridades de la isla han construido en La Habana, pese al malestar de no pocos ciudadanos. “Fue triste ver las luces del hotel apagarse y ver a la gente salir desilusionada después de tanto esfuerzo para realizar una apertura que, de momento, no ocurrirá”, asegura el joven trabajador de este hotel, que no ha sido el único que ha echado el cierre en el país.
Las autoridades han dispuesto el cierre temporal de locales que, como el Metrópoli, no estaban prestando servicios todavía, así como de otros que tenían poca presencia de turistas, los cuales han sido reubicados en hoteles con mejores condiciones para afrontar la actual emergencia energética. Lugares como Hotel Meliá Cohíba, el Hotel Nacional de Cuba o la polémica Torre K (el edificio más alto de Cuba) parecen no enterarse todavía de la escasez de combustible que sufre la isla. A David le tocó tomar vacaciones, impuestas con la correspondiente retribución salarial (unos 9.000 CUP, unos 16,6 euros al cambio oficial de este lunes). A otros les tocó la suspensión de empleo, también con la garantía del pago del salario mínimo durante un mes. Pasado ese tiempo, todos los trabajadores tienen la opción, cuenta David, de acceder a la llamada bolsa laboral, donde serían reubicados en otros puestos, en otros hoteles, por el tiempo que dure la contingencia. “Por suerte, ya estaba barajando otras opciones y había empezado en un segundo trabajo, en el sector privado”, asegura aliviado el joven, que aun así no disimula el shock que le ha supuesto esta situación de parálisis. “Es un cambio repentino que estamos tratando de encajar en la economía familiar”, acota.
Más allá de los insignificantes salarios, los trabajadores del turismo en Cuba valoran y defienden su posición por la cercanía que tienen a los turistas y sus propinas en dólares. “Es la verdadera ganancia para todos nosotros”, asegura desde la provincia de Matanzas, al este de la capital, otra trabajadora del sector, ocupada en una de las empresas del grupo militar Gaviota. “Varadero hace tiempo es una ciudad fantasma. La situación es crítica”, asegura. El considerado como mayor destino de sol y playa de Cuba, la joya de la corona del turismo en la isla, tampoco ha escapado al notable deterioro de la industria turística. La crisis actual se suma al repliegue de la cifra de visitantes extranjeros en los últimos años, que en 2025 registró sus peores números, por debajo de los dos millones de visitantes.
Es una constante en Varadero, cuenta la joven en condición de anonimato, ver las calles y los restaurantes prácticamente vacíos. “Los espacios de recreación casi no tienen clientes; no hay variedad de oferta y la calidad ha mermado mucho”, asegura sobre la menguada llegada de visitantes que, en su mayoría, ahora son rusos, chinos, latinoamericanos y, en cantidades más discretas que en etapas anteriores, canadienses y españoles. “Ahora, con el déficit de combustible, todo este escenario empeorará y las condiciones para los que sigan trabajando también”, agrega.
Esta joven también se ha visto obligada a solicitar vacaciones. “Te pagan el mes completo, pero si la situación se extiende, seremos considerados interruptos hasta nuevo aviso”. En el caso del novio de esta joven, mesero en uno de los hoteles con régimen todo incluido de Varadero, donde cobra 7.000 CUP mensuales (alrededor de 13 euros al cambio oficial), más las propinas que pueda conseguir de los turistas, se ha ingeniado la forma de ir y volver de su trabajo, porque sus empleadores ya no pueden garantizar el transporte del personal.
Han surgido, en cambio, iniciativas privadas —“y no sé de dónde sacan la gasolina para eso”, cuenta la joven— que organizan viajes de ida y vuelta en grupos de WhatsApp para los trabajadores. Otras cadenas turísticas han dispuesto hoteles aledaños, que estaban clausurados, como albergues para que sus trabajadores pernocten allí, sin condiciones para ello. “Tienen que llevar sus sábanas y colchas para dormir, todos sus enseres y quedarse en un régimen por varios días, según lo decida la administración del hotel. Si no, te dicen que pidas la baja”, explica.
Paneles solares para seguir abiertos
Mientras los trabajadores de los hoteles del Gobierno procesan el balde de agua fría que supone este impasse para muchos, en las casas de renta particulares y otro tipo de emprendimientos privados asociados al turismo que han surgido en los últimos años, intentan adaptarse para capear el temporal. Celine Terry gestiona una especie de hotel boutique cerca de la Plaza de la Revolución, con cinco habitaciones, para el cual ha procurado la autonomía energética instalando paneles solares que importó a través de una empresa privada.
“Todo lo que estamos empezando a vivir estos días se siente como en los tiempos de la pandemia y las restricciones de movilidad”, comenta la gestora, que dice que 2025 fue muy malo en cuanto a la llegada de huéspedes, salvo por grupos con fines académicos que le permitieron darle vida al negocio. “Cuba no se está vendiendo como destino en las agencias de viajes. Y cada vez es menos recomendado”, asegura Terry, quien ha tenido que enfocar su negocio más allá del turismo, a posibles clientes locales, con el desarrollo de actividades relacionadas con el bienestar y sesiones de yoga. “De seis trabajadores nos quedamos con dos”, lamenta.
La incertidumbre planea cada decisión que toman los cubanos estos días y en el sector del turismo, esa sensación parece más aguda. Se percibe una ansiedad generalizada, desde una guía turística que desde inicios de año no ha podido hacer ningún tour, porque las reservas que tenía fueron canceladas, hasta los taxistas que aguardan a las afueras del Hotel Nacional de Cuba y aún no saben dónde y cuándo las autoridades les permitirán repostar gasolina para continuar con su trabajo. “De todas las especulaciones que puedas hacer, la única que se cumple es que todo va a ir a peor”, sintetiza Eugenio, uno de los choferes apostados a las afueras del hotel, quien recuerda como un sueño los tiempos del deshielo y Obama, cuando solía tener mucha clientela y notables ganancias.
De aquellos años de bonanza, María R. recuerda lo lucrativo que era para ella alquilar su casa de renta en La Habana Vieja. Poco a poco, gracias a ese dinero, fue comprando otras casas y hoy tiene cuatro apartamentos dispersos por puntos estratégicos de La Habana. “Llevamos unos cuantos años, desde la pandemia, que el turismo no se recupera”, cuenta la propietaria, quien asegura que estos últimos meses ha tenido cierta clientela que le asegura una entrada estable de dinero. “No estoy teniendo muchas reservaciones a largo plazo, me están entrando casi de la noche a la mañana”, explica, y asegura que no ha pensado en comprar ninguna planta eléctrica para sus casas de renta, porque “no sería una inversión que pueda recuperar fácilmente”.
Le preocupa que “están cancelando muchos posibles viajeros. Yo he sufrido cancelaciones y otras amistades que se dedican a lo mismo también. Primero era por miedo al virus, los apagones y ahora esta situación que no se sabe qué pasará”. Aún así, María R. no piensa abandonar su negocio, que combina con su labor de taxista. “Siempre, aunque esté muy malo el negocio, te va a generar algo”.
Frente al escenario actual, con las posibilidades de que las cosas mejoren lejos en el horizonte, María R., como tantos cubanos, no pierde la esperanza y la certeza de que “esto se va a resolver cuando haya un cambio de sistema, cuando Cuba sea un país libre y democrático”. Mientras tanto, lo único que hacen, dice, “es sobrevivir”.
FE DE ERRORES
En una versión anterior de este artículo figuraba un tipo de cambio antiguo en la conversión de pesos cubanos a euros, que no se correspondía con el cambio actual.

