Con varias realidades nos topamos con nuestro fútbol, que la única justificación para decirle nuestro radica en que se juega en México, en nuestros estados. El mexicano tiene cariño y a veces pasión por sus equipos, y quiero pensar que las camisetas, en general, que más se venden en México son las de nuestros equipos.
Quizá dos o tres razones más para decirle “nuestro fútbol”.
Pero, como en cualquiera de nuestras familias, nos tenemos que comer lo que nos ofrecen sin tener voz ni voto; simplemente te lo comes, y si no, en la noche te lo pongo en la licuadora y te lo bebes.
El pasado martes fue una muestra con un Pumas, llamado de los grandes de la liga, con una base de cuatro nacidos en México, que no pueden ser base de ningún equipo, y siete extranjeros; quizá Carrasquilla y Navas lo diferente, pero otros cinco que no vienen a aportar nada, y en una institución como Pumas, que fue la fábrica de jugadores de la liga, hoy se tienen que conformar como un plantel que, por supuesto, no puede competir vs. un equipo de la MLS que está en vías de preparación para su torneo, que empieza en abril.
Otro ejemplo es que, a cinco horas de terminar el plazo de contrataciones, vísperas de la fecha 4 de 17, los equipos siguen firmando jugadores, no uno ni dos, sino hasta cuatro, porque en las fechas que la oficina tiene que hacer su trabajo, los equipos no fueron armados como se debería. En este punto es ponerse de acuerdo quién se llevará la comisión, y los diferentes grupos que existen dentro de los equipos pelean esa compra. Al final, el ganador es el que hace las últimas compras de pánico; ya no para 17 juegos y lo que venga. Simplemente, si bien les va, entre que se acoplan participarán entre 10 o 9 juegos.
El resultado salta a la vista: quien trabajó como se debe podrá aspirar al campeonato: Chivas y Toluca. América, Cruz Azul y Tigres tendrán aspiraciones, pero el tiempo perdido podrá cobrarles factura, aunque siempre se tomarán de la tabla de salvación de la famosa liguilla, y entonces se podrá justificar lo mal que trabajó su oficina.
En esta próxima liguilla todo será diferente. Imaginemos que los dos primeros llegan embalados y completos, pero son seleccionados para el mundial tres o cuatro jugadores de esas plantillas. Todo el trabajo de la temporada se irá a la basura en aras de reforzar a la selección, que, dicho sea de paso, lejos está de tener un once inicial, y entonces pensar en 26 convocados se vuelve más difícil que la fórmula de la felicidad.
Los de abajo —Mazatlán, Santos, Pachuca, Necaxa, Puebla, León, Juárez, San Luis, Querétaro— solo participarán, y los tres peores pagarán multa; pero su lugar, quitando Mazatlán que ya no estará para darle entrada al Atlante, navegarán en 17 semanas, con sus transmisiones vendidas en USA.
A la par de todo está la mala organización: América, Tigres, Monterrey, Toluca y Cruz Azul jugarán el torneo de la CONCACAF, del cual Pumas ya fue eliminado. Su afición exigirá el campeonato al igual que el torneo de liga; así tiene que ser, pero los imponderables entrarán en acción: muchos juegos, lesiones, jugadores en la selección sin fechas FIFA, y después la gran convocatoria, con un mes de anticipación para, ahora sí, prepararse para el mundial en tu casa, con tu público, jugando con las expectativas que la nación siempre tiene en este torneo.
Todos los países que han sido sede de este torneo mundial, de alguna forma lo han aprovechado. Casos como España, Francia, Corea y Japón, bueno, hasta Sudáfrica, que regresa después de organizar el mundial del 2010, han aprovechado el mundial. México será la tercera vez que lo haga, y de las dos primeras nada se aprovechó; nuestro fútbol está en términos comerciales, los jóvenes que compiten en categorías menores y que salen de los diferentes equipos y participan por obligación en sus torneos, llegan a un tope que no reciben y les cortan las alas cuando tienen que recibir la oportunidad en el equipo mayor.
Repito lo de Pumas ayer: & mexicanos en su alineación, ninguno con un gran futuro; es más, Antuna, uno de los cuatro, de salida, y otros siete de fuera. Entonces la oportunidad de tener dos mundiales solo sirvió para el tema de los dineros y nada que ver con el tema deportivo. Ahora les viene su tercer mundial y seguro, la tercera ocasión que no se aprovecha. Es más, ahora los jóvenes mexicoamericanos están siendo llamados a los equipos de México: USA se volvió cantera de la Liga MX. Estos jóvenes tienen dos cosas a favor: son buenos, juegan como mexicanos, y el que los trae, al venir de fuera, entra en el rubro de negocio; entonces este pequeño detalle es más que poner al joven Sub-21, de la cantera, con cuatro o cinco años de formación, pero no es negocio para los que deciden esta subida.
De lo poco o nada que aprenden a competir, es visto que el tema no se toca. Al no dejarlos salir, en su mayoría, a corta edad a otro país; al no haber pirámide en la competencia con él no descenso y ante la poca oportunidad de debutar y consolidarse, los millones de aficionados se tienen que comer lo que hay, y ese platillo es poco apetecible cuando ves en otros países los métodos que se tienen. Hoy ya no es duda lo que sucede en Europa y en la misma MLS; lo vemos todas las semanas, y en verdad estamos lejos de esas competencias y esas organizaciones.
Por lo demás, solo pedir que el platillo malo no venga descompuesto o quemado, porque siempre te dirán:
“Es lo que hay”.

